Astronomía y Astrología

El objetivo es el tratamiento, la reflexión, el debate y la investigación de temas que acerquen e integren la Astrología y la Astronomía. Contribuir al acercamiento entre la Astrología y la Astronomía. Posibilitar que el Astrólogo o estudiante de Astrología se acerque a las bases astronómicas de su disciplina para comprenderla con mayor profundidad. Y que el interesado en la Astronomía y la Ciencia pueda tomar contacto con el misterio de la unidad entre el Cielo y la Tierra. Actualizando los conocimientos del cielo, promover el debate y la investigación sobre temas astrológicos. Promover la discusión sobre la astrología y las ciencias como formas de acercamiento a la realidad complementarias.

PROFESOR

Sergio Barreiro, Astrólogo argentino, egresado de Casa Once y Docente de "Astronomía para astrólogos" en Casa Once, Buenos Aires, Argentina

NUEVO CURSO DE ASTRONOMIA PARA ASTROLOGOS, ESTUDIANTES Y AFICIONADOS EN POSADAS AGOSTO 2017

/http://mailchi.mp/95af4b8be473/astronoma-122487

INICIO: Viernes 04 de Agosto de 2017

Primeros Viernes de cada mes de 17 a 20,30 hs.

Desde Agosto a Diciembre de 2017

Total: 5 (cinco) clases dobles
VALOR: $ 550 por mes.

INSCRIPCIONES: Enviar un mensaje a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. o al celular 03764-108712

http://www.astro-sintesis.com.ar/index.php/formulario-de-inscripcion-astrosintesis

TEMARIO:
PARTE I: ASTRONOMÍA Y ASTROLOGÍA. 
VÍA LÁCTEA Y SISTEMA SOLAR
1. La unidad de la Astronomía y la Astrología en la antigüedad.
2. El tiempo para la Astronomía y para la Astrología. El tiempo como cantidad y como cualidad. La unidad y organicidad del Universo.
3. Concepto de Universo. Edad, origen y expansión universal.
4. Las medidas en el Universo y el Sistema Solar: Año Luz y Unidad Astronómica
5. Las galaxias y los quasares.
6. La ubicación de la Vía Láctea en el contexto del Universo: El Supercúmulo de Virgo, el Cúmulo de Virgo y el Grupo Local.
7. La Vía Láctea. Principales características.
8. La ubicación del Sistema Solar en la Vía Láctea.
9. Movimientos del Sol, Apex Solar.
10. La ubicación del Apex Solar, el Centro Galáctico y el Supercúmulo de Virgo en la Carta Natal.
11. Generalidades del Sistema Solar. Su origen
12. Elementos principales del Sistema Solar

PARTE II: EL SISTEMA SOLAR. SU ESTRUCTURA 
1. Las nuevas definiciones de Planeta, Planeta Enano y Cuerpos Menores del Sistema Solar.
2. La categoría de planeta enano de Plutón.
3. Comparativas y parámetros más importantes de los elementos principales.
4. Períodos sidéreos y distancias.
5. Clasificaciones de los planetas.
6. Los Asteroides.
7. Los Centauros. El descubrimiento de Chirón y los Centauros. 
8. Los Cometas. Concepto general. 
9. La Envoltura del Sistema Solar: La Nube de Oort y el Cinturón de Kuiper.
10. Los Objetos Transneptunianos: Los Objetos del Cinturón de Kuiper. Clasificación: Plutinos y Cubewanos. 
11. Los Objetos del Disco Disperso. Eris y Sedna.
12. Resumen: La imagen actual del Sistema Solar.
13. Nuevos paradigmas. 

PARTE III: MOVIMIENTOS DEL SISTEMA SOLAR.
LA RETROGRADACIÓN PLANETARIA 
1. Los Movimientos básicos de la Tierra y el Sol: Traslación, rotación. Inclinación del Eje terrestre.
2. Movimientos reales y aparentes.
3. Geocentrismo y Heliocentrismo. Breve reseña.
4. Leyes de Kepler.
5. Los Movimientos reales y aparentes del Sol y los planetas.
6. Planetas exteriores e interiores. Aspectos posibles.
7. Períodos sinódicos y sidéreos de los planetas.
8. La retrogradación de los planetas.
9. Las formas del movimiento planetario en perspectiva geocéntrica.
10. Patrones y ciclos de retrogradación.
11. La visualización en una carta natal.

PARTE IV: EL SISTEMA SOL – TIERRA – LUNA: 
FASES LUNARES, NODOS Y ECLIPSES
1. El Sistema Tierra Luna: Los movimientos de la Luna.
2. Período sidéreo y sinódico de la Luna.
3. Las fases de la Luna.
4. El mes o período anomalístico: Lilith o Luna Negra.
5. El Eje nodal y los nodos lunares.
6. El Desplazamiento de los nodos por la Eclíptica.
7. El Mes draconítico.¿Qué es un eclipse?. Conceptos básicos.
8. Plano de la Eclíptica y plano de los nodos: Condiciones para un eclipse.
9. El Período Metónico, ciclo Saros.
10. Tránsitos planetarios.

PARTE V: ESTACIONES DEL AÑO. 
SIGNO Y CONSTELACIÓN. LA PRECESIÓN EQUINOCCIAL.
1. Principales líneas y puntos de la superficie terrestre.
2. Coordenadas geográficas terrestres.
3. Los Movimientos terrestres de traslación y rotación y las estaciones del año.
4. Explicación dinámica de las estaciones del año. Perspectiva heliocéntrica.
5. Los solsticios y equinoccios. Los trópicos y círculos polares.
6. El movimiento de precesión del eje terrestre. El movimiento de nutación.
7. Esfera terrestre y esfera celeste.
8. El Ecuador Celeste y la Eclíptica. 
9. El Zodíaco.
10. Las estaciones del año y la posición solar en perspectiva geocéntrica.
11. La Precesión de los equinoccios. El Punto Vernal y el movimiento del eje terrestre.
12. Las Eras astrológicas y la diferencia entre Año Sideral y Año Trópico.

                                

                             
 
Movimientos Planetarios y Retrogradaciones / Coordenadas terrestres, movimientos de la tierra y cómo se visualizan estos movimientos desde la carta astral / Explicación dinámica de las estaciones del año / Significado del signo zodiacal y su diferenciación con las constelaciones / Precesión de los Equinoccios.

Simulación en el Solar System Scope de las posiciones de los planetas Júpiter y Venus vistos desde la Tierra para el día 30 Junio 2015.

 
Posiciones de la Luna Júpiter y Venus el día 20 de Junio de 2015. Fotografía: Mariano Ribas, Fuente Planetario de la Ciudad de Buenos Aires

 

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Durante este 2 de julio 2015, la luna alcanza su máximo brillo. Es una fase lunar que sucede cuando nuestro planeta se encuentra situado exactamente entre el sol y la luna.
Con la Luna Llena en Cáncer, nuestro bello satélite está en su casa. Se trata de la luna más emocional, sentida y profunda de todo el año.

 

De Rudhyar a Tarnas: sugerencias para una nueva cosmovisión. Por Vicente Merlo

Por Vicente Merlo
www.escuelahuber.org

Todavía recuerdo mis primeras lecturas astrológicas, desde el mamotreto sistemático de Adolf Weiss hasta los inspiradores libritos de Elman Bacher. Pero, en mi trayectoria personal, la astrología tiene un nombre: Dane Rudhyar. Fue él quien abrió las puertas de este saber fascinante que otorga una nueva mirada sobre los acontecimientos y sobre la realidad en su conjunto. No tanto el primer Rudhyar, el de Astrología de la personalidad , como el Rudhyar maduro de La astrología de la transformación . En ella, uno de los pioneros del enfoque transpersonal -siempre he dicho que los dos primeros exponentes conscientes y sistemáticos de un enfoque transpersonal han sido Rudhyar y Assagioli, mucho antes de que Wilber, Grof y otros se hicieran justamente célebres hablando de psicología transpersonal- nos enseñaba a distinguir entre cuatro niveles posibles de interpretación de una carta, aplicables según el nivel en que el consultante se hallase centrado en su vida cotidiana: el nivel biológico, el socio-cultural, el individual y el transpersonal.

Como cada uno de nosotros pertenecemos a una (o varias) "familias espirituales", resulta significativo que antes de desembocar en la astrología de los Huber, mi interés esotérico se alimentase de manera importante en las aguas de las obras de A. Bailey, incluida su Astrología esotérica , el volumen III del Tratado de los siete rayos . Ni que decir tiene que con mi escasa preparación astrológica, a pesar de lo subrayado que está el libro y de los apuntes que tomé en su momento, la comprensión de tal obra fue muy parcial. Ahora bien, dada mi "veneración" en esos momentos -ya se sabe pecados de juventud- hacia Bailey (bueno, hacia el conocido como Maestro D.K o "el Tibetano", a quien sus estudiantes reconocíamos como verdadero autor de tales obras) y a mi interés por el "esoterismo" (palabra que ha llegado a sonar tan mal en casi todos los ambientes de nuestra cultura) nunca olvidé ya sus palabras de las primeras páginas: "La segunda afirmación que quisiera hacer es que en la actualidad la astrología es esencialmente la más pura presentación de la verdad esotérica en el mundo, porque es la ciencia que trata de las fuerzas y energías que condicionan, rigen y actúan a través del espacio, y sobre él y todo lo que en éste se encuentra" (Bailey, 1975: 16).

Pasarían bastantes años para que, en otra de mis breves incursiones astrológicas, las obras de Liz Green, Howard Sasportas y otros renovaran mi interés por la astrología. Pero el re-encuentro con esa familia espiritual a la que antes me refería, volvería a producirse a través del descubrimiento de la astrología de los Huber, con su enfoque transpersonal -concretamente a través de la obra de R. Assagioli, como todos sabéis-, algo que volvía a remitirme a Bailey/D.K y a lo que me gusta llamar el "enfoque posteosófico", en el cual se movía también D. Rudhyar, como mostró con lucidez en esa preciosa obra en defensa de la tan vilipendiada H.P. Blavatsky, obra que lleva por título Preparaciones ocultas para una Nueva Era . En ella, al igual que en esa obra maestra suya que fue La planetarización de la conciencia , se muestra el Rudhyar "clari-pensador" (con término con el que jugaba - clairthinker - para relacionarlo, pero distinguirlo del "clari-vidente").

Así pues, Bailey-Rudhyar-Assagioli-Huber se entrelazan de manera significativa con ese "aire de familia espiritual" en la que respiro con amplitud y gozo desde hace tiempo, estimulado también en su día por otros ilustres miembros de esa misma "tradición espiritual-esotérica" como lo fueron A. Blay (gracias a él descubrí a Rudhyar) y Vicente Beltrán (cuyas "conversaciones esotéricas" alimentaron abundantemente a mi alma en mi juventud).

Ahora bien, esta ya larga introducción quería desembocar en esa magna obra, bastante reciente y todavía no traducida al castellano -esperemos que alguien se haga cargo de ello, a pesar de su envergadura- que es Cosmos and Psique de Richard Tarnas (2006). Para aquellos que no la conozcáis, me gustaría presentar brevemente esta obra que considero puede ser de gran alcance filosófico y cultural... si llegara a leerse suficientemente.

R. Tarnas es autor de una célebre y original historia del pensamiento occidental, The Passion of the Western Mind (Tarnas, 1991), así como de influyente estudio sobre el planeta Urano, comparándolo con el mítico Prometeo (Tarnas, 1995). Es uno de los formuladores de una visión participativa que está siendo desarrollada de manera brillante por autores como John Heron (1998) o Jorge F. Ferrer (2002).

En esta magnífica obra de más de 500 páginas, Tarnas ofrece un excelente estudio astrológico de los ciclos planetarios y su correspondencia con los acontecimientos históricos y culturales, especialmente desde la revolución francesa y el descubrimiento de Urano, que está llamado a convertirse en piedra de toque para el replanteamiento de la seriedad de la astrología. Resulta difícil calcular el alcance y la repercusión que tendrá esta obra de madurez astrológica, que hace gala tanto de amplitud y rigor filosófico-hermenéutico, como de riqueza histórica, y de profundidad psicológica. Con tan sólo unos cuantos elementos fundamentales de la astrología, centrándose muy especialmente en los tránsitos planetarios, Tarnas ha ido acumulando y ofreciendo tal cantidad de datos sobre las correspondencias significativas entre los movimientos de los planetas y los modelos de experiencia humana, tanto en lo que respecta a las biografías humanas como a la historia cultural, que puede terminar afirmando: "He hallado que la perspectiva astrológica arquetípica, debidamente entendida, es un enfoque capaz de iluminar las dinámicas internas tanto de la historia cultural como de la biografía personal. Ofrece una extraordinaria comprensión de patrones cambiantes profundos de la psique, tanto individual como colectiva, así como de la naturaleza complejamente participativa de la realidad humana" (Tarnas, 2006: 490).

Si bien Tarnas no se centra en la noción de "Nueva Era", desde el punto de vista astrológico sus análisis pueden aplicarse a nuestro tema (1), pues el núcleo de su obra se centra en los ciclos de Urano-Plutón, por una parte, y de Urano-Neptuno, por otra parte. Hay que tener en cuenta que la conjunción entre el primer par de planetas indicado tiene lugar tan sólo cada 150 años aproximadamente y la del segundo par cada 170 años aproximadamente. A mitad de ese ciclo tiene lugar la oposición entre ambos planetas, punto de máxima tensión entre los arquetipos planetarios representados por ellos, y segundo aspecto tenido en cuenta por Tarnas (aunque también lo hace, en menor medida, con la cuadratura): Pues bien, la última conjunción Urano-Plutón tuvo lugar (aplicando un orbe de 15º) entre 1960 y 1972 (ocurriendo la conjunción exacta en los años 1965-1966), fechas éstas, como hemos visto, que bien podrían considerarse como la primera fase de la Nueva Era. Por su parte, la última conjunción Urano-Neptuno acaeció entre 1985 y 2001 (con su momento más exacto en 1992-1993), algo que podría hacerse corresponder con la segunda fase de la Nueva Era.

Como hemos dicho ya, Urano es el planeta regente de Acuario (recordemos que Nueva Era significa, en muchas ocasiones, Era de Acuario, Era en la que estaríamos entrando), y junto a Neptuno y Plutón forma el grupo de los tres planetas trans-saturnianos, desconocidos por la astrología tradicional, ya que se descubren, respectivamente en 1781, 1846 y 1930. Rudhyar habló de ellos como de "embajadores galácticos", representantes de una nueva energía que hasta entonces la humanidad no habría sido capaz de integrar conscientemente. Se trataría de los "planetas transpersonales", pudiendo interpretarse Urano como la inteligencia intuitiva (octava superior de la mente concreta, racional que sería Mercurio), Neptuno como el amor-compasión transpersonal (octava superior del amor personal simbolizado por Venus) y Plutón como la voluntad transpersonal (octava superior de Marte, planeta que rige el impulso, la energía, la combatividad).

Pues bien, Urano (arquetipo planetario relacionado por Tarnas con Prometeo), asociado con la libertad, la rebelión, la revolución, los cambios súbitos, la originalidad, la creatividad, la invención tecnológica, la inteligencia intuitiva, entraría en conjunción con Plutón al comienzo de la Era de Acuario, produciendo los cambios bruscos, las revoluciones, el anhelo de libertad, la ruptura con estructuras que se consideran caducas, y esto de modo violento, explosivo, como corresponde a la influencia, por él activada, de Plutón. Efectivamente, Plutón -el Hades griego-, dios del mundo subterráneo, asociado con el principio dionisíaco, con el ello freudiano, con la voluntad de poder nietzscheana, simboliza la profundidad y la intensidad, el instinto libidinal y agresivo, destructivo, regenerativo, catártico, volcánico. Es un fuego purificador que quema y consume, pero también regenera y permite la resurrección. Plutón -como el signo Escorpio al que rige- tiene que ver con los ciclos de nacimiento y muerte, con todos los instintos básicos (Eros tanto como Thanatos). Si unimos ambos planetas y sus significados arquetípicos comprenderemos mejor muchos de los explosivos acontecimientos de la década de los 60, desde la revolución sexual hasta el mayo del 68 francés, pasando por los cientos de eventos que en los distintos escenarios de la cultura mundial va analizando Tarnas.

Quizás ahora sorprenderá menos saber que en la década de la revolución francesa, poco después del significativo descubrimiento de Urano, Urano y Plutón se hallaban en oposición, exactamente desde 1787 hasta 1798. La siguiente conjunción entre estos planetas tuvo lugar entre 1845 y 1856, período que cualquier historiador reconocerá que se vio sacudido por una oleada de acontecimientos revolucionarios, de París a Berlín, pasando por Praga o Roma.

Para no extendernos excesivamente en ello, digamos tan sólo cómo la conjunción Urano-Neptuno tiene lugar entre 1985 y 2001. Hay que recordar la importancia concedida a la Convergencia Armónica, acaecida en 1987, evento que podría hacerse corresponder con el comienzo de la segunda fase de la Nueva Era, en la cual el arquetipo planetario Urano activaría un nuevo ciclo conjunto con el arquetipo planetario Neptuno. Neptuno, dios de los mares y los océanos, regente del signo de agua Piscis, se asocia con lo sutil, lo intangible, la imaginación, lo trascendente, lo espiritual, el misticismo, la compasión universal, aunque, por otra parte, en sus manifestaciones inferiores se asocie a la ilusión (el agua es símbolo también del plano astral, de las emociones), el auto-engaño, la confusión, la fantasía, la huida del mundo. Por decirlo con el propio Tarnas: "En cierto sentido es el arquetipo de la propia dimensión arquetípica, el anima mundi , el Pleroma gnóstico, el ámbito platónico de las Ideas trascendentes, el dominio de los dioses, los Inmortales. En términos míticos y religiosos, se asocia con la matriz omni-abarcante de la Diosa y con todas las divinidades de la unión mística, el amor universal y la belleza trascendente; el Cristo místico, el Buddha de la compasión, la unión Atman-Brahman, la unión de Shiva y Shakti, el hieros gamos o matrimonio sagrado, la conjunctio oppositorum ; el Vishnu dormido (sobre la serpiente Sesha en las aguas primordiales), maya y lila , el Narciso que se contempla a sí mismo, lo divino absorto en su propio reflejo, Orfeo, dios de la insiración artística, las Musas; la Sophia cósmica cuya belleza espiritual y cuya sabiduría todo lo impregna" (Tarnas, 2006: 97).

Así pues, en los 90 (recordemos que la conjunción exacta tiene lugar durante 1992-3) se produce un resurgir de la multiplicidad de caminos espirituales, una ambigüedad y fluidez tan postmoderna como neptuniana, una disolución de las barreras y rigideces reinantes, ahora ya no tanto de una manera explosiva, plutoniana, como en los 60, sino por impregnación, por ósmosis, sigilosamente. Es el momento de la perestroika y la glasnost, la caída del muro de Berlín en 1989. Es el auge del ciberespacio, del hiperespacio, de los ordenadores personales, del móvil (manifestaciones del arquetipo uraniano) del resurgir de movimientos religiosos (pentecostales, evangélicos, carismáticos, revivalistas), de difusión del buddhismo, el yoga, el taoísmo, de fusión de tradiciones (expresiones del arquetipo neptuniano).

Basten las anteriores pinceladas para insinuar la riqueza hermenéutica de una astro-historia como la que esboza magistralmente Tarnas en la obra indicada.

Bibliografía

Bailey, Alice (1984) Tratado de los siete rayos (5 vols.), Buenos Aires, Lucis Trust/Kier. Volumen III: Astrología esotérica .

Ferrer, Jorge (2002), Revisioning Transpersonal Theory , New York, SUNY. [Hay trad: Espiritualidad creativa , Barcelona, Kairós, 2004].

Heron, John. ( 1998), Sacred Sience: Person-centered Inquiry into the Spiritual and the

Subtle , Trowbridge, Wiltshire

Merlo, Vicente (2007), La llamada (de la) Nueva Era , Barcelona, Kairós, 2007.

Rudhyar, Dane (1975), Occult Preparations for a New Age , Madras, Theosophical Pub. House, Hay trad.

,, (1977), The Planetarization of Consciousness , New York, ASI.

,, (1980), The Astrology of Transformation , Madras, Theosophical Publ.

Tarnas, Richard (1991), The Passion of the Western Mind , London, Pimlico.

,, (1995) Prometheus the Awakener: An Essay on the Archetypal Meaning of the Planet Uranus , Woodstock, Connecticut, Spring, Publ.

,, (2006), Cosmos and Psyche: Intimations of a New World View , New York, Viking.

(1) Debo decir que estas referencias a Tarnas pertenecen a la obra que acabo de publicar titulada La llamada (de la) Nueva Era , (Merlo, 2007), de ahí sus descripciones, probablemente en ocasiones familiares para la mayoría de vosotros, aunque Tarnas lo sabe decir muy bien.

Vicente Merlo
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Vicente Merlo es doctor en Filosofia. Ha sido miembro-fundador de la Asociación Transpersonal Española y de la Sociedad de Estudios Índicos y Orientales. Ha publicado varias obras centradas en la cultura india (país en el que ha vivido y estudiado durante más de dos años), como Simbolismo en el arte hindú (Biblioteca Nueva), La autoluminosidad del âtman (Biblioteca Nueva), La fascinación de Oriente (Kairós), Las enseñanzas de Sri Aurobindo (Kairós). En Marzo del 2007 publica La llamada (de la) Nueva Era (Kairós). Imparte clases de filosofía y co-dirige seminarios y talleres de Yoga y Meditación con su mujer, María José Portal, directora del Centro de Yoga Dakini.

El ejercicio capital del Testigo. Por Ken Wilber

 

He hablado de la conciencia testigo que persiste a través de la vigilia, el sueño y el sueño profundo. Pero el Testigo está completamente presente en cualquier estado de conciencia, incluyendo el estado de conciencia en el que ustedes se hallan en este mismo instante. De modo que trataré -eso es, al menos, lo que pretendo- de inducirles a ese estado recurriendo a lo que se conoce con el nombre de instrucciones para señalar. Pero no aspiro a que entren en un estado diferente de conciencia, en un estado alterado de conciencia, en un estado no ordinario, sino que, por el contrario, voy a señalar algo que ya está sucediendo, de manera ordinaria y natural, en el estado en el que se encuentran ahora mismo.

Comenzaremos cobrando simplemente conciencia del mundo que nos rodea. Contemplen el cielo, relajen su mente y permitan que se funda con el cielo. Observen las nubes que flotan el cielo y dense cuenta que eso no les exige el menor esfuerzo. Su conciencia presente, la conciencia en que esas nubes están flotando, es muy simple, muy sencilla, muy fácil y muy espontánea. Adviertan simplemente que existe una conciencia sin esfuerzo de las nubes. Y lo mismo podríamos decir con respecto a esos árboles, esos pájaros y aquellas piedras. Ustedes pueden observarlo sencillamente sin realizar esfuerzo alguno.


Contemplen ahora las sensaciones que aparecen en su propio cuerpo. Ustedes pueden ser conscientes de cualquier sensación corporal que se presente, tal vez la sensación de presión en la zona en que están sentados, quizás un leve calor en la zona del estómago o una tensión en la nuca. Pero aún cuando la sensación sea de tensión, ustedes pueden ser fácilmente conscientes de ella. Estas sensaciones aparecen en su conciencia presente y esa conciencia es muy sencilla, muy fácil, muy espontánea, y no requiere esfuerzo alguno. Ustedes simplemente observan sin realizar esfuerzo.

Observen ahora los pensamientos que aparecen en su mente. Tal vez puedan darse cuenta de la aparición espontánea en su conciencia de imágenes, símbolos, conceptos, deseos, esperanzas, y miedos. Son pensamientos que emergen, permanecen durante un rato y terminan desapareciendo. Los pensamientos y sentimientos aparecen en su conciencia presente de un modo muy simple, muy fácil y muy espontáneo. Y ustedes se dedican simplemente a observarlos sin realizar esfuerzo alguno.


Dense ahora cuenta de que, si pueden ver el discurrir de las nubes, es porque ustedes no son esas nubes sino el testigo que las contempla. Dense cuenta de que, si pueden experimentar las sensaciones corporales, es porque ustedes no son esas sensaciones sino el testigo que las contempla. Dense también cuenta de que si pueden ver el discurrir de los pensamientos, es porque ustedes no son esos pensamientos sino el testigo que los contempla. De manera espontánea y natural, todas esas cosas emergen en su conciencia presente sin que tengan que hacer el menor esfuerzo.

¿Quiénes son, pues, ustedes? Ustedes no son ninguno de los objetos que se hallan fuera, ninguna de las sensaciones, ninguno del os pensamientos; ustedes no son ninguna de esas cosas, sino la consciencia sin esfuerzo que las contempla. ¿Quiénes o qué son ustedes?

Ahora pregúntense a sí mismos: Yo tengo sentimientos, pero no soy esos sentimientos. ¿Quién soy yo? Yo tengo pensamientos, pero no soy esos pensamientos. ¿Quién soy yo? Yo tengo deseos, pero no soy esos deseos. ¿Quién soy yo?

Ahora den un paso atrás hacia la fuente de su conciencia, den un paso hacia el Testigo y descansen en Él. Y repítanse: Yo no soy objetos, ni sensaciones, ni deseos, ni pensamientos.


Y aquí es donde la gente suele cometer un gran error, porque creen que, cuando descansen en el Testigo, van a ver o sentir algo muy especial. Pero el asunto es que, en tal caso, uno no ve nada raro porque, si viera algo, eso no sería más que otro objeto, otra sensación, otro sentimiento, otro pensamiento u otra imagen. Pero todos ésos son objetos, todos ellos son lo que usted no es.

No, cuando uno descansa en el Testigo y comprende que no es los objetos, los sentimientos ni los pensamientos- lo único que percibe es una sensación de Libertad, una sensación de Liberación de la identificación con los pequeños objetos finitos, con su pequeño cuerpo, con su pequeña mente y su pequeño ego, todos los cuales son objetos que pueden verse y, en consecuencia, no pueden ser el verdadero Vidente, el verdadero Yo, el verdadero Testigo, que es lo que ustedes realmente son.

De modo que, en tal caso, ustedes no verán nada en particular. Todo lo que aparezca estará bien. Las nubes flotan en el cielo, las sensaciones se mueven en el cuerpo, los pensamientos discurren por la mente y uno puede contemplar todo eso sin necesidad de hacer el menor de los esfuerzos.


Todo eso aparece espontáneamente en su consciencia presente sin realizar esfuerzo alguno. Y esa consciencia testigo no es nada concreto que pueda ver sino una inmensa sensación de Libertad la Vacuidad pura- en la que emerge el mundo manifiesto. Usted es esa Libertad, esa Apertura, esa Vacuidad y no cualquier cosa que emerja en ella.

Descansando en ese Testigo vacío y libre, adviertan ahora que las nubes están apareciendo en el inmenso espacio de su consciencia. Las nubes emergen dentro de ustedes, ustedes pueden degustar las nubes, ustedes son uno con las nubes, que se hallan tan próximas que es como si estuvieran desde este lado de su piel. El cielo y su conciencia son uno y todas las cosas que hay en el cielo están flotando en el interior de su conciencia. Y todo eso se halla tan próximo que pueden besar el sol y tragarse las montañas. Según el Zen, cuando dentro y fuera dejan de ser dos, cuando sujeto y objeto son no dos, cuando el observador y lo observado se tornan Un Solo Sabor, uno puede beberse el océano Pacífico de un solo trago; y ésa es la cosa más fácil del mundo. ¿Se dan cuenta de ello?

Recomendaciones
En el camino de conduce a Un Solo Sabor, las personas suelen incurrir en dos tipos de errores. El primero de ellos se refiere a lo que ocurre cuando uno establece contacto con el Testigo, mientras que el segundo afecta al paso que conduce desde el Testigo a Un Solo Sabor.
Veamos. Existe la creencia de que en el momento en que uno establece contacto con el Testigo (con el Yo-Yo) verá algo muy especial. Pero lo cierto es que, en ese momento, uno no ve nada sino que simplemente contempla todo lo que aparece, porque uno no es algo que pueda verse sino el Vidente puro y vacío. Las luces, la beatitud y las visiones súbitas no son más que objetos y, en consecuencia, no tienen nada que ver con el Testigo, y aunque, finalmente, en Un Solo Sabor uno se convierta en todo lo que ve, no se puede empezar tratando de hacer eso tratando de ver la Verdad- por que ese mismo intento obstaculizaría su emergencia. Es por ello que tenemos que partir de ( yo no soy esto, yo no soy eso).


De modo que el primer error impide la presencia del Testigo tratando de convertirlo en un objeto que pueda ser apresado, cuando lo cierto es que es el Vidente de todo cuanto aparece y sólo puede ser experimentado en tanto que sustrato de Libertad y Liberación de todos los objetos.

Descansando en esa Libertad y Vacuidad en la contemplación ecuánime de todo lo que emerge se dará cuenta de que el yo separado (o ego) aparece en su conciencia como cualquier otra cosa. Y eso es algo que usted puede sentir del mismo que puede sentir sus piernas, una mesa, una piedra o sus propios pies.

La contracción sobre uno mismo se experimenta como una tensión interior que, a menudo, se halla localizada detrás de los ojos y se ancla en forma de una leve tensión muscular en todo el cuerpo mente. Es una sensación de contracción frente al mundo, una ligera tensión que afecta a la totalidad del cuerpo-mente. Es una sensación de contracción frente al mundo, una ligera tensión que afecta a la totalidad del cuerpo. Advierta, simplemente, esa tensión.


Cuando uno descansa en el Testigo vació y se percata de esa contracción sobre uno mismo supone erróneamente que, para pasar finalmente desde el Testigo hasta Un Solo Sabor, tiene que desembarazarse de ella (liberarse del ego). Y ése es el segundo error, un error que no hace más que fortalecer la tensión.

Nosotros creemos que la contracción sobre uno mismo oculta o eclipsa el Espíritu cuando, de hecho como ocurre con cualquier Forma del universo- no es más que otra de sus resplandecientes manifestaciones. Todas las Formas incluida la forma del ego- no son más que Vacuidad. Es más, el único que quiere desembarazarse del ego es el propio ego. El Espíritu ama todo lo que emerge tal cual es. El testigo ama el ego, porque el Testigo es la mente espejo ecuánime que refleja y abraza con la misma aceptación todo cuanto aparece.


Pero el ego decide jugar al juego de desembarazarse de sí mismo porque, mientras tanto, seguirá existiendo (¿quién, sino, está jugando?). Como dijera Chung Tzu hace ya mucho tiempo: ¿No es acaso el deseo de librarse del ego una manifestación del ego?.
El ego no es más que una tensión sutil y usted no puede recurrir a la tensión para librarse de la tensión porque, en tal caso, terminaría con dos tensiones en lugar de una. El ego es una manifestación perfecta de lo Divino y funciona mejor descansando en Libertad que tratando de desembarazarse de él, lo cual, dicho sea de paso, no hace sino aumentar su contracción.

 

¿Cuál es, entonces, la práctica adecuada? Cuando usted descanse en el Testigo, cuando usted descanse en el Yo-Yo, cuando usted descanse en la Vacuidad, preste atención simplemente la contracción sobre sí mismo. Descanse en el Testigo y advierta esa contracción porque, para sentir esa contracción, para contemplarla, deberá haberse desidentificado y, en consecuencia, liberado de ella. Entonces, usted estará mirando desde la posición del Testigo que siempre se halla libre de todos los objetos.

 

De modo que descanse en el Testigo y percátese de la contracción sobre sí mismo, exactamente del mismo modo en que puede sentir la silla en la que se sienta, la tierra o las nubes que flotan en el cielo. Los pensamientos flotan en la mente, las sensaciones flotan en el cuerpo, la contracción sobre sí mismo sobrevuela en su consciencia y usted contempla todo eso de un modo espontáneo y ecuánime.


En ese estado simple, cómodo y sin esfuerzo, no está tratando de desembarazarse de la contracción sino sencillamente sintiéndola, y mientras esté descansando en el Testigo o Vacuidad que es, Un Solo Sabor podrá resplandecer con más facilidad. No hay nada que uno pueda hacer para provocar (o causar) Un Solo Sabor, por que, Un Solo Sabor no es el resultado de acciones temporales, siempre está completando presente y uno nunca se ha alejado de él.

 

Lo máximo que uno puede hacer por vía del esfuerzo temporal, es evitar estos dos grandes errores. No trate, pues, de ver al Testigo como un objeto, sino que descanse simplemente en Él en tanto que Vidente, ni trate tampoco de desembarazarse del ego sino que dedíquese, simplemente, a percibirlo. De ese modo, se colocará al borde del abismo de su Rostro Original.
Descanse en el Testigo y dése cuenta de la contracción sobre usted mismo: ése es precisamente el ámbito en que Un Solo Sabor puede resplandecer con más intensidad. Pero no lo haga para conseguir esto o aquello, sino de un modo espontáneo durante todo el día y toda la noche, permaneciendo de pie al borde de su más sorprendente reconocimiento.

 

Estos serían los pasos a dar:
Descanse en el Testigo y experimente la contracción en sí mismo, y cuando lo haga, dése cuenta de que el Testigo no es la contracción, sino que es consciente de ella. El Testigo está libre de la contracción... y usted es el Testigo.

En tanto que Testigo, usted se halla libre de la contracción en sí mismo. Descanse en esa Libertad, Apertura, Vacuidad y Liberación. Experimente esa contracción y déjela ser, del mismo modo que permite la existencia de cualquier otro tipo de sensación. No trate de librarse de las nubes, los árboles o el ego sino permítales ser mientras permanece relajado en el espacio abierto de Libertad que usted es.

En ese espacio de Libertad y de un modo espontáneo - uno puede advertir que la sensación de Libertad carece de interior y de exterior, de centro y periferia. Los pensamientos flotan en esta Libertad, el cielo flota en esta Libertad, el mundo emana de esta Libertad y usted es Eso. El cielo es su cabeza, el aire su respiración, la tierra su piel, y todo ello de un modo inmediato e íntimo. Cuando uno descansa en esta Libertad, que es Plenitud infinita, se convierte en la totalidad del Mundo.


Éste es el mundo de Un Solo Sabor, un mundo que no tiene ni dentro ni fuera, sujeto y objeto, aquí ni fuera de aquí; un mundo que carece de origen y de final, de objetivos y de medios, de camino y de meta. Ésta, como dijo Ramana Maharshi, es la verdad última.

 

Dos entrevistas a Richard Tarnas.

Fuente: www.elpais.com y www.lavanguardia.es

1- Hay una íntima conexión entre las cosas de los hombres y los planetas

Los planetas estaban alineados de la misma manera el día en que Jimi Hendrix arrasó ante las multitudes con su forma heterodoxa de tocar la guitarra y el día en que Viena se rindió a los pies de Beethoven por la hondura de sus conciertos de piano. Lo explica Richard Tarnas, profesor de filosofía y psicología en California, formado en Harvard y doctorado en el Instituto Saybrook. Seguramente, un tipo poco habitual en el mundo académico.

En Cosmos y psique lo que Tarnas defiende es que todo está relacionado y que hay una íntima conexión entre lo microscópico y lo macroscópico, entre las cosas de las criaturas humanas y la marcha de los planetas, e insiste en señalar la extrema complejidad del mundo y la pluralidad de perspectivas desde donde puede ser analizado. El libro acaba de aparecer en Atalanta, la editorial que Jacobo Siruela puso en marcha tras dejar el sello que lleva su nombre. Como ya hizo entonces, ha abierto su desafío a propuestas poco convencionales, y en las que la razón conecta con otro tipo de saberes.

Tarnas considera que corren tiempos en los que reina una profunda insatisfacción y en los que los hombres no encuentran una manera coherente de explicarse las grandes cuestiones. "El reinado de la razón ha sido avasallador, y fueron tantos los logros tecnológicos que propició que parecía que se imponía un progreso irreversible", explica. "Luego vinieron los excesos y hoy parece claro que se ha ido demasiado lejos. Ahí están las crisis ecológicas y la amenaza cada vez más real de que la tierra tiene los días contados".

Años setenta, California: la contracultura cuestiona los valores sagrados y los jóvenes se abren a nuevas experiencias. Tarnas vivió aquellos días y confiesa que sólo ha podido embarcarse en este proyecto por enseñar en esa zona, donde hay menos prejuicios académicos. "La propia filosofía, la literatura y la física cuántica ya revelaron que el edificio de la razón tenía grietas. Después de Freud, Jung descubrió la riqueza de los arquetipos para explicar algunos conflictos psicológicos. Ahí había un camino por recorrer". Y en ese camino descubrió la astrología.

"El primer sorprendido fui yo", dice, "cuando empecé a comprobar que había muchos paralelismos entre las cartas astrales de las grandes figuras y que había relación entre la posición de los planetas y el momento en que, por ejemplo, Galileo, Darwin o Einstein realizaron sus descubrimientos más revolucionarios".

En Cosmos y psique, Tarnas propone un recorrido atípico por la historia, por las obras de los grandes maestros, por las crisis y las guerras y por los momentos de esplendor. La llave maestra que lo guía es la astrología y constata que "hay una íntima conexión entre las cosas de los hombres y los planetas". No habla nunca de una relación causal, no pretende establecer que un mundo determina lo que pasa en el otro. "Sólo propongo una manera distinta de ver las cosas que nos permita reconciliarnos con la naturaleza".

Por José Andrés Rojo - Madrid - 19/03/2008


2- Tu psique es la respiración del cosmos

Desde su ensayo La pasión de la mente occidental (1991), Richard Tarnas es leído y discutido en el orbe anglosajón. Pronto nos lo traducirá la editorial Atalanta, que entre tanto nos adelanta Cosmos y psique, psesudo libro que documenta nuestra cartesiana escisión del cosmos, lo que fue útil al alto coste de aislarnos: hoy algunos vuelven a intuir que no hay una psique dentro y un cosmos fuera, sino una dinámica integrada de la que la astrología puede trazar diagramas. A mí, por ahora, me basta con ver la astrología como prueba de la fértil imaginación de nuestra psique, insaciable lectora del cosmos... Pero también es cierto que nuestra imaginación es una eclosión del muy imaginativo cosmos...

¿Influyen los astros en mi vida?

Usted y ellos están conectados.

¿Y determinan lo que hago?

No es eso. Verá: ¿qué hora es?

¿Eh? Las doce y media...

¿Y cómo lo ha sabido?

Mirando aquel reloj.

¿Y las manecillas de aquel reloj causan las doce y media?

No.

Pues así sucede con los astros: no causan nada, son las manecillas en las que podemos leer las horas arquetípicas del cosmos.

Pero una cosa es el cosmos, y otra, yo.

Ah, aquí expresa usted la pasión de la mente occidental: ha querido desgajarse del cosmos hasta sentirse autónoma y dejar al cosmos como un mecanismo externo e inanimado. ¡Algo que es absolutamente irreal!

¿Por qué?

¡Porque somos cosmos en forma humana! Nosotros somos el modo en que el cosmos se hace consciente de sí mismo. Me gusta cómo lo formuló el filósofo Plotino (s. III d. C.): "Todo respira al unísono".

Pero Saturno es un pedrusco inanimado, mientras que yo soy mi psique.

Lo que usted llama "mi psique" no es sino respiración del cosmos. Cosmos y psique son dos formulaciones de una misma y única realidad. Y las conjunciones de los astros visibilizan la dinámica cósmica, es decir, la dinámica arquetípica de la psique. Y esto estudia la astrología arquetipal.

¿Es muy distinta de otras astrologías?

Su enfoque concuerda con los actuales enfoques de la psicología transpersonal, la física cuántica, la teoría del caos y de los fractales, la ecología y Gaia, la filosofía holística...

¿Hay lugar para la libertad personal?

Es precisamente una visión participativa del hombre en el cosmos: cada uno de nosotros es el cosmos actuando. Hay una dinámica cósmica, una melodía que cada uno interpreta con un estilo. Vea a Hitler y a Chaplin.

¿Qué pasa con Hitler y Chaplin?

Nacieron casi a la vez, compartían los aspectos de sus cartas astrales, ¡y hay que ver de qué modos tan distintos los desplegaron...!

¿En qué se parecían?

Ambos tenían dificultades con la autoridad, tendencias tiránicas, apetencias artísticas, atracción por jóvenes inmaduras emocionalmente, alta capacidad comunicativa...

Me habla usted de una dinámica cósmica: ¿cómo funciona, con qué mecánica?

¡Es un misterio! La ciencia no alcanza ahí.

¿De qué sirve la astrología arquetipal?

Para intuir la dinámica profunda de las cosas, igual que el buen surfista intuye la de las olas: comprender pasado y presente nos ayuda a surfear mejor la ola del futuro.

¿Desde cuándo hay astrólogos?

Desde siempre, son observaciones antiquísimas. Antes de ser perseguido por sostener que la Tierra orbitaba alrededor del Sol, ¡Galileo había sido perseguido por astrólogo!

No sabía eso...

A la Iglesia le asustaron las precisas predicciones de Galileo: ¿dónde quedaba la voluntad divina si todo estaba en los astros?

¿Ha habido otras mentes eminentes interesadas en la astrología?

Platón, Aristóteles, Dante, Goethe, Yeats, Jung, ¡Kepler...! La curiosidad de Newton por la astrología le condujo a las matemáticas. En los momentos más creativos de Occidente... aflora siempre la astrología.

¿Cómo llegó usted a la astrología?

Durante unas indagaciones psicológicas junto con Stanislav Grof nos asombró advertir cómo cartas astrales indicaban episodios de transformación psíquica. Y decidí estudiarlo, sin cerrarme a lo incómodo, como hicieron los que vituperaron a Copérnico...

¿Qué evidencias le han fascinado más?

Tantas... Me impresiona la correlación entre configuraciones planetarias y era axial.

¿Qué es la era axial?

A los siglos VI y V a. C. se les llama así por la formidable eclosión que vivió la humanidad: Sócrates, Buda, Confucio, Pitágoras, Lao Tse, Zoroastro, jainismo, los profeta hebreos... ¡No hay un periodo histórico igual!

¿Y qué nos dicen los astros de aquello?

Urano, Neptuno y Plutón se alineaban de modo casi perfecto. He observado que las alineaciones entre dos de estos tres planetas se corresponden siempre con revoluciones de conciencia. Los tres a la vez...

¿Y cómo andan ahora estos planetas?

Plutón y Urano se alinean, lo que señala innovaciones creativas y culturales.

¿Quizá como esta que postula usted?

Los cambios de paradigma no son de un día para otro, van calando en las conciencias… Copérnico hacía esta misma reflexión acerca de su revolucionario giro.

El año 2012 será apocalíptico, dicen...

Puede suceder algo que coloree el proceso de transformaciones en el que ya estamos, igual que elegimos el año 1789 para simbolizar aquel dilatado proceso revolucionario.

¿Qué debo esperar de los horóscopos de la prensa?

Sólo entretenimiento. Se focalizan en el Sol en el momento del nacimiento: equivale a querer abarcar el estado integral de nuestro organismo observando sólo el corazón.

¿Tiene sentido decir: "Soy libra"?

Es como si me dice "soy periodista": no está expresando la complejidad de su persona.

Somos lectores del cosmos: la astrología es una lectura, y leer es crear. ¿Sí?

Le ha quedado bonito, pero no entienda el cosmos como una proyección mental: el desarrollo de la conciencia es el desarrollo del proceso de autorrevelación del cosmos.

Entrevista publicada en La Contra de la Vanguardia
y realizada por Lluís Amiguet

El Hilo Mágico. Por Alejandro Christian Luna

Publicado en Revista Uno Mismo. 
Septiembre 2013.

Los astrólogos más tradicionalistas tienden a ver con cierto resquemor a sus colegas orientados a lo psicológico. Éstos, a su vez, tienden a desvalorizar las herramientas predictivas y a toda la filosofía que las sustenta. Algunos astrólogos kármicos pueden no darse cuenta de su soberbia espiritual, que les hace minimizar a sus colegas más terrenales.

Y si bien dentro de la comunidad astrológica existen muchas diferencias de enfoque, filosóficas y metodológicas (y está muy bien que así sea), todos coincidimos en que hay tres temas fundamentales para tratar en cada carta astral u horóscopo (1): la Luna, el Sol y el Ascendente.

Cuando uno se define por ejemplo como "virginiano", se está refiriendo a la posición de su Sol en la carta natal. Es decir, la que tienen todos aquellos nacidos aproximadamente entre el 23 de agosto y el 23 de septiembre, pues es solo durante esas fechas del año en que el Sol se mueve por la franja de 30º del Zodíaco a la que llamamos Virgo. Pero claro, uno es mucho más que su Sol, y tanto la Luna como el Ascendente pueden estar en cualquiera de los doce signos.

Si el Sol puede darnos indicaciones de cómo es mi identidad profunda, la Luna nos dirá cuales son mis necesidades afectivas básicas. El Ascendente tiene dos significados principales, por un lado nos dice cómo me muestro a los demás en tanto personalidad, y por otra me dice cual es el tipo de energía o cualidad que estoy destinado a aprender y desarrollar a lo largo de toda la vida. ¿Y cómo me lo hará aprender la vida? Es un tema de proporciones. Si yo siento que no tengo nada que ver con la energía del Ascendente, éste se manifestará casi exclusivamente por cierto tipo de experiencias de destino, o estaré rodeado de personas que cuentan con esa energía y me la muestran sistemáticamente.

Por ejemplo, si uno tiene Ascendente en Virgo y Sol y Luna en Aries, es muy, muy probable que la persona se defina como un ser impulsivo, apasionado y deseante, además de agresivo, reactivo, competitivo, etc. El Ascendente Virgo quedará entonces muy lejos de la consciencia, generando un destino laberíntico lleno de límites, circularidades y achicamientos que frustrarán constantemente los unidireccionales deseos arianos.

Podemos pensar que esta persona acaso nació con una "mala estrella". ¿Cómo el cosmos puede ser tan tonto de darme un Ascendente Virgo, teniendo yo tanto fuego ariano?...

Pero obviamente el cosmos no tiene nada de tonto, el tema es que nos identificamos sólo con un fragmento de nuestro potencial energético y lo que resta por expresarse me toca vivirlo por destino... "me ocurre".

Uno es mucho más que el Sol, la Luna, el Ascendente y demás factores de la carta. Tampoco es la suma de todos los fragmentos pues, como sostiene el paradigma sistémico, uno es más que la suma de las partes; y este "plus" es lo que la Astrología nos invita a descubrir.

Caos y atractores extraños

Durante el siglo XX la matemática y la física revolucionaron la ciencia. La supuesta objetividad, neutralidad y realismo del método científico fue trastocado en su mismo fundamento. La física cuántica dio cuenta del caldo de energía impredecible que da forma a los objetos materiales predecibles. La teoría del caos, las estructuras disipativas y la geometría imposible de los fractales fueron los objetos de estudio de los cerebros más avanzados y preparados en ciencias duras.

Lo que parecía caótico, sin embargo, se ordenaba luego en un sistema mayor que trascendía el aparente caos. Descubrieron focos que atraían y ordenaban la dispersión, llevando todo el sistema a un orden mayor. A estos focos los denominaron "atractores extraños".

Haciendo una analogía con nuestro tema, ¿habrá un atractor en la carta natal capaz de organizar la fragmentación usualmente dada entre la Luna, el Sol y el Ascendente?

Muchas escuelas de sabiduría tanto en oriente como en occidente postulan la presencia del "observador interno". Es una perspectiva a la cual todos podemos llegar a alcanzar y permanecer, sobre todo si nos entrenamos con ese objetivo.

Qué nombre ponerle a este atractor es lo de menos (Alma, Sí Mismo, Testigo Sagrado), lo importante es que este espacio es lo único que todos tenemos en común, lo que en la carta natal puede representarse como el círculo vacío del centro. Se trata del centro generador del horóscopo, cuya periferia poblada de planetas, aspectos, nodos, etc. es caótica, cambiante y fragmentada, siempre diferente de una carta a otra; pero el centro es igual en todos los casos.

Desde este nuevo punto de vista podemos empezar a observar muy atentamente cómo nuestras identificaciones fragmentarias traban la fluidez que proviene del centro del mandala. Así comenzamos a percibir una especie de hilo que conecta estos tres factores primordiales de toda carta natal, como decíamos: Sol, Luna y Ascendente.

Este centro de la carta es el atractor que termina organizando el despliegue de toda la energía. Desde allí se va hilvanando un verdadero hilo mágico que permite alinear, ordenar, resignificar, actualizar y potenciar la original riqueza simbolizada por cada carta astral.

En el caso anterior, la persona se dará cuenta que hay una luminosa hebra que une su Luna y Sol ariano con su Ascendente Virgo. Al sentir la conexión adentro, se acercan simultáneamente las distancias internas y externas. El ariano ya no se sentirá frustrado, porque su accionar será mucho más preciso, casi perfecto. Es decir, descubrirá que no es ariano sino una especial y particular síntesis Aries-Virgo.

A medida que cada uno de nosotros permita ser organizado por esta inteligencia (que nada tiene que ver con el ego ni con la voluntad), los hilos se irán desenredando naturalmente, enhebrando, articulando. Así podremos ver que somos parte de un increíble diseño vincular, porque lo que se observa es un tapiz, una trama de tejido que nos une como seres humanos y aún más allá, trascendiendo géneros, razas, ideologías, especies. Es la trama multidimensional y co-creativa de la vida lo que empezamos a sentir y a ver.

Un verdadero hilo mágico se ha desplegado desde el centro mismo del Ser, haciendo que fluya a través de él la información que va de una dimensión a otra, transformando cuerpo, psique y mente de un ser humano que, por fin, comienza a reconocerse apasionadamente en cada experiencia, en cada vínculo y en cada hecho concreto de su vida.

http://astrotranspersonal.com.ar/

(1) El término horóscopo deriva del griego hora, "hora", y skopeo, "examinar". Es otra forma de denominar a la carta natal.