Artículos de Astrologìa. Varios

SATURNO, su naturaleza


Texto perteneciente al libro "Astrología, karma y transformación", de Stephen Arroyo.

Hasta años recientes, al planeta Saturno se lo mencionaba habitualmente, en la mayoría de los libros sobre astrología, como una influencia “maléfica”, una dimensión de la experiencia que la mayoría más bien no afronta sino que meramente tuvo que soportar sin finalidad positiva alguna. Sinembargo, una tendencia constructiva en el desarrollo de la astrología moderna es que muchos autores de hace diez o veinte años se han referido a los significados de Saturno más positivos y promovedores del crecimiento. Puesto que este enfoque más positivo se está difundiendo corrientemente de modo más vasto, no creo que sea necesario presentar todos los razonamientos que podrían utilizarse para convencer al lector de que Saturno tiene realmente muchos significados positivos. Sin embargo, creo que la función real de Saturno, especialmente cuando transita por las diversas casas de un mapa y aspecta a los diversos planetas natales, podrá esclarecerse más. Esta aclaración es especialmente necesaria al esbozar el impacto de Saturno sobre la transformación psicológica y espiritual. Expresemos primero, brevemente, algunos de los más importantes significados genéricos de Saturno.

Saturno puede contemplarse como:
El principio de autopreservación y contracción, que puede manifestarse puramente como actitudes defensivas y temerosas o como impulso consciente hacia el logro de nuestras ambiciones en el mundo y cumplimiento de nuestros deberes y responsabilidades. Puede indicar, pues, una contracción personal del ser interior en pos de una mayor confianza personal y fuerza interior.
El principio de la forma, la estructura y la estabilidad; por ende, se relaciona con la ley, las tradiciones culturales y sociales, el padre y todas las figuras de autoridad.
El principio del tiempo y del aprendizaje mediante experiencia inmediata que sólo llega de reiteradas lecciones de la vida. Por ende, este principio lleva a muchos a las cualidades saturninas comúnmente mencionadas: seriedad, cautela, sabiduría mundana, paciencia, economía práctica y actitud conservadora. Saturno se correlaciona con el dios griego del Tiempo (Kronos), que distribuye estricta justicia, imparcial e impersonalmente, pero también con muy poca misericordia. Saturno se relaciona también con la cristalización, o sea, con las viejas pautas de vida y personalidad que se vuelven más rígidas con el tiempo. La instrucción que tiene lugar con el paso del tiempo puede hacer que los saturninos se cierren a la vida y, por ende, sean auto-opresivos, escépticos, suspicaces respecto de todo lo nuevo, y vacilantes en cuanto a revelar sus verdaderos sentimientos. Pero el mismo género de experiencia puede inducir a otras personas a desarrollar una sensibilidad respecto a los valores duraderos, un aprecio y una capacidad para la moderación, el orden y la eficiencia, y en algunos casos una sabiduría desapegada y pacífica.
Impulso para defender nuestra estructura de vida y nuestra integridad personal, e impulso hacia la confianza y la seguridad a través de un logro tangible.
Según Dane Rudhyar, Saturno se refiere a la “naturaleza fundamental” de una persona, a la pureza de nuestro yo verdadero. Parece que Saturno llegó a tener semejantes significados negativos en las mentes de muchos astrólogos y estudiantes de astrología porque la mayoría no vive en términos de su naturaleza fundamental, sino más bien en términos de modas, pautas y tradiciones sociales, y juegos del ego. De allí que Saturno se experimente a menudo como un “duro reproche” o un acto desafiante del “destino” a fin de que empecemos a prestar atención a las necesidades de nuestra naturaleza fundamental interior. Saturno es realmente un rudo capataz, como dicen muchos libros antiguos, pero es particularmente rudo cuando nos desviamos de manifestar nuestra naturaleza verdadera.
Psicológicamente, Saturno representa una dimensión del complejo del ego que, con la edad, puede volverse rígido y habitualmente lo hace: en otras palabras, el grupo profundamente encajado de pautas de conducta y actitudes que pueden atar a una persona con nudos de temor. Saturno se correlaciona también, psicológicamente, con lo que Jung llama la Sombra, o sea, las partes de nosotros que bloqueamos, tememos, o acerca de las cuales nos sentimos culpables; y de allí que proyectemos esas cualidades a los demás. Se ha dicho que Saturno simboliza el talón de Aquiles en la armadura que usamos ante el mundo, el instinto de retirarnos de la vida. Pero, como lo señala Rudhyar, también significa la profundamente arraigada ambición de concretar las posibilidades al nacimiento. Esta ambición se siente como una presión interna de llegar a ser o lograr algo definido según nuestra pauta interior de posibilidades.

De todos los significados generales de Saturno, probablemente el más importante es que Saturno representa la experiencia y la instrucción concentradas que sólo llegan a través de la vida en el cuerpo físico, en el plano material. Mediante la resistencia de la materia y mediante la presión del ser encarnado en el cuerpo físico, tenemos la oportunidad de desarrollar un mayor nivel de entendimiento concentrado y mayor paciencia en nuestra actitud hacia la vida misma. 

Dícese a menudo que Saturno “gobierna” el plano material denso. Cuando encarnamos en el mundo físico, el campo energético se contrae y, de esta manera, se concentra. Esta es la razón de que una vida terrena sea semejante buena experiencia de aprendizaje, pues aquí aprendemos mediante profundidad de experiencia, trabajo concentrado y visión de los resultados inmediatos de nuestras acciones. El dolor, la tensión y la presión de la vida terrena tienen, por lo tanto, una finalidad de evolución y cambio. El plano material, como escribe el poeta T.S. Elliot, es el punto de intersección de lo intemporal con el tiempo. Saturno es el planeta del tiempo; y, mediante la experiencia saturnina de vivir en el mundo material, donde todo se mueve tan lentamente y dnde tenemos que trabajar tan arduamente para hacer que ocurra algo o crecer de algún modo, podemos realizar el máximo avance espiritual. A menudo parece que marchamos demasiado lentamente, y nuestra paciencia es puesta a prueba en cada punto del camino, pero la perseverancia a través de la resistencia inerte de la materia nos muestra claramente lo que es duradero y lo que no lo es, dónde satisfacemos las pruebas y dónde fracasamos. 

La acción de Saturno nos muestra claramente el costo de nuestros deseos y apegos; revela absolutamente las limitaciones de nuesto ego; y nos muestra que una consciencia muy concentrada y una comprensión profunda son lo principal que sacamos de este mundo cuando lo abandonamos. Nos muestra el valor del trabajo, pues todas las creencias y todos los ideales maravillosos que los seres humanos pensaron son de poco valor si no se aplican a la vida cotidiana mediante esfuerzo. Por tanto, la presión de Saturno debe considerarse como un útil impulso para que realicemos el trabajo que necesitamos realizar a fin de desarrollarnos en un nivel profundo, en vez de como algo a lo cual hay que temer y de lo que hay que tratar de huir.

El calor y la presión de Saturno son necesarios a fin de que podamos desarrollar lo que los budistas llaman el “alma de diamante” o el “cuerpo de diamante”, que es un modo de decir nuestra naturaleza fundamental, recóndita. Sin embargo, Saturno solo, sin amor y ligereza, es rigidez y muerte. 

Cuando fijaciones y bloqueos mentales y emocionales son el resultado de la expresión extrema del principio de Saturno, la negatividad en ascenso excluye la esencia del verdadero Amor y la energía de la vida, y el alma padece hambre y se marchita, pues entonces carece del agua misma de vida. Por ello, complementando a Saturno está Júpiter (y en algunos casos Neptuno). Pues no sólo necesitamos esfuerzo (Saturno) sino también gracia (Júpiter/Neptuno), no sólo experiencia inmediata y confianza en hechos probados (Saturno) sino también fe (Júpiter/Neptuno). El esfuerzo y la gracia funcionan simultáneamente; son dos caras de la misma moneda. Mediante esfuerzo abrimos un canal a través del cual corra la gracia. Sin realizar ese esfuerzo, la gracia no entra fácilmente en nuestra vida. Sin embargo, debe señalarse que un individuo raras veces realiza esfuerzo alguno en el campo del crecimiento espiritual a menos que la gracia le impulse a hacerlo. Por ello, hay poca gracia sin esfuerzo; pero tampoco hay esfuerzo sin gracia. De modo que vemos que tanto Júpiter y Saturno como Neptuno y Saturno simbolizan pares complementarios que deben relacionarse entre sí en todo trabajo con mapas natales.

No hay que enfatizar de más a Saturno pues de muchos modos la acción de los trans-saturninos es mucho más potente y profundamente transformadora que Saturno. Saturno nos muestra la naturaleza verdadera del plano material, la influencia de la necesidad en nuestras vidas, cómo son realmente las cosas desde el punto de vista práctico y objetivo. Pero los trans-saturninos nos muestran qué es posible en los planos del ser y en los niveles de la consciencia que trascienden totamente al mundo material. Saturno nos lleva a experimentar la limitación que es característica inherente del mundo material. Por ende, cada vez que Saturno es activado en el mapa natal, tenemos que ocuparnos del hecho de la limitación en alguna dimensión de nuestra vida. En otras palabras, aprendemos que, en este plano, no podremos tenerlo todo, ni podremos ser todo lo que podríamos haber imaginado. Los trans-saturninos, por otro lado, nos señalan planos del ser y dimensiones de la experiencia que se caracterizan porque son ilimitados. Son vastos; mantienen firme la promesa de crecimiento ilimitado.

 

 

 

Aspectos de Plutón con Marte 
Antes de entrar a considerar los aspectos específicos veamos en general la conexión que existe entre estos dos planetas. En la Astrología tradicional hemos podido aprender que Marte se sitúa en una octava inferior a Plutón, es decir, que es una expre­sión más densa, de una vibración más elevada. Desde el punto de vista evolutivo, Plutón se relaciona con el Alma, tal como hemos explica­do en el primer capítulo, y el Alma tiene dos deseos arquetípicos: uno de ellos la impulsa a separarse y otro a retornar a su Origen. Estos deseos duales coexisten en el Alma y mantienen entre sí una interac­ción. El Alma está enraizada en nuestro inconsciente, ya que de no ser así, ¿cómo podríamos saber de su existencia, al margen de las en­señanzas y el testimonio que nos dan los grandes maestros espiritua­les y los seres iluminados? El hecho es que todos podemos saber que tenemos un Alma por una simple constatación de que sentimos de­seos. Todos nosotros experimentamos múltiples deseos que nos dic­tan aquello que creemos necesitar, lo cual nos lleva a elegir y a de­terminar nuestros actos, que a su vez generan reacciones con nuevas acciones y así sucesivamente.

Marte es, pues la octava inferior de Plutón. Y esta vinculado, por tanto, con el componente consciente de nuestra personalidad, el cual va a actuar en forma instintiva de acuerdo a los deseos que se originan partir del Alma. Marte representa el impulso instintivo en nosotros que nos lleva a actuar, a movernos hacia adelante en la vida. ¿Acaso no estamos viviendo un continuo devenir en cada ins­tante de nuestra existencia? Devenir es actuar, estar en movimiento, y cada uno lo hacemos de una forma especial, única, de acuerdo a las leyes evolutivas y al karma (Ley de Acción y Reacción). Nuestros actos están determinados no sólo por estas leyes, sino también por nuestros deseos, pasados y presentes. Si matamos ahora a alguien, seremos asesinados a la vez en otro momento.

Debido a que Marte actúa de forma consciente y Plutón lo hace de un modo inconsciente, la mayoría de nosotros percibe los deseos como algo que se origina a un nivel egocéntrico, consciente, bajo el control del yo. Pero en realidad todos los deseos se originan en el Alma y son transmitidos luego al factor individualizado en todos no­sotros: Marte.

La acción instintiva de este planeta va a intentar col­mar los deseos que se han originado en el Alma. Esta dinámica constituye la base misma del concepto hindú del Maya, o sea, la ilusión de separatividad del Todo, del Origen universal. El ejemplo ya clásico de la ola en el mar bastará para ilustrar este punto: si mi concien­cia está centrada en la ola, seré un individuo egocéntrico bajo la pers­pectiva de la ola, pero si mi conciencia está centrada en el mar, en el origen de la ola, entonces sentiré que no soy más que un aspecto individualizado del mar, que recibe el nombre de ola. Así como ella debe retornar al mar, todos debemos regresar al Origen en la culmi­nación de nuestro viaje evolutivo. Así, Marte representa la ola y Plutón el Alma, el Origen de la ola, que a su vez no es sino una ola respecto al Origen primordial que la creó, junto con todo lo demás.

Así como la ola se resiste durante un tiempo a retornar al mar -debido a su movimiento rítmico que la impulsa hacia adelante-, así también nosotros nos resistimos a regresar al Origen que nos ha creado. Marte representa aquí la voluntad personal, consciente y su­jetiva que se halla centrada en nuestra personalidad. Por su parte, el Alma con sus deseos duales, está vinculada al mismo tiempo con la voluntad de tornar al Origen y la de permanecer separada de él. Tal dinámica viene a ser la base del conflicto interno del individuo, de las confrontaciones de éste con otras personas y con su Origen primordial. Este conflicto se origina en el Alma y se refleja en nues­tra personalidad, la cual ha sido creada por el Alma de acuerdo con las leyes evolutivas y kármicas, teniendo en cuenta nuestros actos y deseos previos. Aquí, nuevamente, es Plutón quien transmite estos deseos a Marte.

Respecto a los dos deseos coexistentes en el Alma, ¿no es cierto que cada uno de nosotros percibe de una forma consciente que existe aún «algo más», luego de haber obtenido algo que habíamos desea­do siguiendo la tendencia separatista? De una forma consciente, Marte refleja el deseo inconsciente de separarse y retornar. De este modo podremos desear cualquier cosa, una posición social, bienes, un nuevo amante, etc., y sentir que hay todavía algo más, hallándonos insatis­fechos luego de la satisfacción temporal que nos ha dejado aquello que hemos deseado siguiendo la actitud separatista. Este sentimien­to de insatisfacción estará reflejando conscientemente el deseo incons­ciente de volver a la Fuente -a la satisfacción plena.

El punto a considerar en cuanto a estos aspectos Marte/Plutón es: ubicación de Marte en el Tema natal y de Plutón, por Casas y Signos, junto con el tipo de aspecto que se establece entre ellos, el cual va a describirnos la forma de actuar individual (Marte) emplea­da para realizar los deseos originados a partir del Alma (Plutón). La ubicación de Marte en una Casa y un Signo determinado indicará el área a través de la cual son manifestados o transmitidos estos de­seos, con el fin de llegar a ser en cada momento aquello que estamos destinados a ser de acuerdo a los principios kármico evolutivos que rigen nuestra vida. Tiene que quedar bien claro que la libre voluntad o elección existe en el Alma de una forma relativa, respecto a qué deseos se ponen en marcha y cuáles no. Al ser transmitidos a Marte, esta elección y voluntad va a reflejarse directamente en nuestra per­sonalidad consciente.

Veamos un ejemplo sencillo: supongamos el caso de un nativo con Plutón en Leo y Casa IX, en trígono a Marte en Sagitario y Casa II; asumamos que este nativo atraviesa el estadio evolutivo de indivi­duación. Como hemos dicho ya, una persona con Plutón en Casa IX va a relacionarse de forma natural con temas metafísicos, cosmo­lógicos o filosóficos respecto a la naturaleza de la vida, en un esfuer­zo por conocerse a sí mismo dentro de este contexto. Ya anterior­mente el Alma ha deseado esta comprensión y su deseo natural en esta vida es el de ampliarla. Su actual intento evolutivo está refleja­do en la Casa III y Acuario: aprender la relatividad de toda enseñan­za filosófica, metafísica o religiosa, tomar consciencia de que toda versión personal de estas cosas (creencias) y de la manera de andar estos caminos en busca de la Verdad es algo relativo.

De hecho, sabemos que existen múltiples caminos hacia la Verdad. Las confrontaciones internas y externas de tipo filosófico e in­telectual irán enseñando esta lección, promoviendo una actitud de necesaria objetividad. Ahora bien, al tener Marte en la Casa II, el nativo va a manifestar de forma natural deseos (originados en Leo y la Casa IX) de ser independiente y libre para explorar todo tipo de experiencia que se requiera para aprender estas lecciones. Mediante la experiencia comparada de múltiples cosas, el nativo podrá conocer no sólo las conexiones metafísicas en un sentido amplio, sino tam­bién la relatividad de las diferentes ideas y sistemas. La posición de Marte en Casa II le llevará a desear por naturaleza el llegar a una posición de autosuficiencia, autoconsciente y autocontemplativa.

Lo anterior llevará al nativo a una inclinación natural por el es­tudio de la naturaleza, por ejemplo, con el objeto de conocer sus le­yes y la forma en que éstas actúan, llegando a conocerse a sí mismo dentro de un contexto cosmológico y metafísico en su relación con la naturaleza y con sus leyes internas. El trígono creciente entre Mar­te y Plutón nos indica una facilidad para la comprensión de este pro­ceso y sugiere que probablemente el nativo va a utilizar y sintetizar estas experiencias y estas ideas dentro de un sistema de creencias creado por él mismo, que constituirá el fundamento de su comprensión acerca de la naturaleza de la vida.

Marte en Casa II podría reflejar también el deseo de identificar aquellos recursos personales que son susceptibles de emplearse para apoyar o sustentar la existencia física. Con Plutón en Leo y Casa IX un don natural para la enseñanza podría ser un medio para realizar de una forma creativa el destino y el propósito concreto del nativo. Esta capacidad evolutiva y este deseo se verán manifestados a través de un Marte en Sagitario y Casa II, traducido en el uso de la ense­ñanza como medio de vida. Al desarrollar esta capacidad, la perso­na se verá expuesta naturalmente al contacto con las ideas, opinio­nes y sistemas filosóficos de otros. Tal dinámica va a impulsar los propios deseos evolutivos para esta existencia, en el sentido de aprender la relatividad de los sistemas de creencias y de los distintos caminos o acercamientos a la Verdad, así como la necesidad de realizar el pro­pio objetivo uniéndolo a la satisfacción de alguna importante necesi­dad social. La expansión y desarrollo previos a la objetividad serán aunadas junto a esta orientación y a esta realización evolutiva. Bajo un enfoque negativo, Marte en Casa II manifestará un deseo de re­huir las confrontaciones que amenacen la seguridad emocional pro­pia de Plutón en Casa IX, y el deseo sería transmitido de esta misma manera.

Todos los que han nacido con aspectos entre Marte y Plutón han estado y estarán aprendiendo lecciones kármico/ evolutivas en relación con la naturaleza de sus deseos. En última instancia todos te­nemos que aprender esta lección, pero en este caso, la necesidad se verá enfatizada por estos aspectos. Lo mismo pasará cuando Marte se encuentre formando aspecto con el Nódulo Norte.

Una clave para trabajar bien con la enorme energía y el poder inherente a los aspectos Marte/Plutón, está en canalizar esa energía hacia objetivos que sean importantes para el individuo con lo cual estará en condiciones de dar consistencia y continuidad de acción a su vida. Aparejando este poder y uniéndolo a la realización de fines importantes, podrá crear toda una dinámica de procesamiento de esta energía. En otras palabras, el autoconocimiento y la comprensión podrán obtenerse a través de la actividad que supone una entrega a un fin determinado. Hasta que esta entrega no se efectúa, muchos, de estos nativos estarán tratando de satisfacer un deseo tras otro, lo cual les llevará a muchas experiencias con el riesgo de ver disipada su ener­gía individual. Como resultado de ello pueden sufrir una pérdida de perspectiva sobre quienes son y lo que están haciendo, junto con las razones de su acción.

Todos los nacidos con aspectos entre Marte y Plutón tendrán una profunda necesidad de transformar las limitaciones de su realidad personal y su identidad como individuo. La energía deber ser canalizada y unida a una actividad relevante para que esta transformación pueda darse de una forma positiva. Una analogía de este proceso es la del agua que pasa a través de los generadores en una central hi­droeléctrica. El embalse canaliza el agua por las esclusas y ésta hace que se muevan los grandes generadores produciendo electricidad. De forma semejante, una apropiada canalización de la energía permiti­rá al nativo una transformación personal de sus limitaciones preexis­tentes, situándolo en un continuo estado de avance en cada momen­to de su existencia.

Por lo común, estos nativos rechazarán toda restricción o limita­ción impuesta desde fuera por agentes o condicionantes externos, como también las que surjan dentro de ellos mismos. El deseo e impulso de eliminar toda limitación refleja en ellos la necesidad de saber quiénes son en esencia, a un nivel profundo. La ubicación por Casas y Sig­nos, así como los aspectos entre Marte y Plutón describirán el modo concreto como tendrá lugar esta transformación, de acuerdo al pro­pósito evolutivo y a los deseos individuales. Hay en todo este proce­so un alto potencial para el conflicto interno. Por ejemplo, conside­remos el caso de un nativo con Plutón en Casa IV y Cáncer, en aspecto de cuadratura creciente con Marte en Libra y Casa VII. Los dos pla­netas llevan a este individuo a explorar una variedad de experiencias a través de las relaciones que se formarán sobre una base instintiva. Al obrar de este modo, el nativo iría descubriendo paulatinamente nuevas dimensiones o aspectos de sí mismo.

Al estar Plutón en cuadratura con Marte, muchos de estos en­cuentros instintivos podrían ser de naturaleza sexual, o bien el nativo estaría tentado a darles este carácter. Por otro lado, la ubicación de Plutón en Cáncer y Casa IV le da una necesidad de continuidad, fa­miliaridad y seguridad vinculadas al hogar o al medio familiar. El choque o conflicto entre deseos se manifestará aquí teniendo en cuenta, por un lado, la necesidad del nativo de explorar nuevas relaciones y situaciones, Y por otro, la de mantener la continuidad de lo anti­guo y familiar, a fin de sentirse seguro. Por lo general, este esquema atraería hacia él a una pareja con una voluntad fuerte que pueda con­trolar instintiva y compulsivamente la definición emocional del nati­vo, situación que fácilmente dará lugar a la cólera y el resentimiento al experimentar este último sus limitaciones y restricciones bajo este tipo de situación. No obstante, dadas las necesidades de seguridad, el individuo podría dejar a un lado el deseo conflictivo y la necesi­dad de liberarse de tal limitación.

En esencia, este nativo ha atraído en forma subconsciente y ha deseado tener esta clase de pareja, con el fin de sentirse cuidado y protegido, pero también esto ha ocurrido para reforzar el conflicto evolutivo individual. En algún momento, este nativo podría romper violentamente con la relación, una vez que el control y la restricción hayan alcanzado una cota crítica, como ocurrirá casi inevitablemen­te debido a la cuadratura creciente entre los dos planetas. La necesi­dad de «nuevas formas» o maneras de ser dentro de la relación sólo vendrán a acrecentar el conflicto evolutivo y la energía para romper esta limitación. El choque de voluntades entre las dos partes agrava­rá aún más el conflicto, de cara a terminar con esta situación.

Cuando finalmente salta la tapadera, acontece toda una metamor­fosis: la esencia de esta transformación será el descubrimiento y toma de conciencia del propio centro individual y la capacidad para el na­tivo de autosostenerse sobre sus propios pies de una forma segura. Además, el individuo reconocerá la necesidad de una relativa igual­dad (Marte en Libra) dentro de la relación, donde la pareja vendría a apoyar la libertad, el avance y la independencia del otro, impuls­ándole a la autodeterminación. Esta clase de actitud promoverá una canalización del deseo y la transformación individual, que se refleja­rá mutuamente en la pareja, en lugar de ir saltando de una pareja a otra, lo cual llevaría a una pérdida de energía y de perspectiva indi­vidual. Finalmente, esta situación vendrá a reforzar la lección refe­rente al conocimiento de la naturaleza profunda de los deseos indivi­duales y las necesidades evolutivas, y de cómo la interacción entre los deseos conflictivos y las necesidades han venido creando las ac­tuales circunstancias de la realidad del nativo.

En general, los aspectos Marte/Plutón favorecen la presencia de una enorme cantidad de energía sexual.. El intenso poder emocional de Plutón se une a la naturaleza física de Marte. Tal hiperactividad energética de energía emotivo/sexual debe hallar un canal de libera­ción, ya que de no ser así pueden resultar distorsiones emocionales de todo tipo. Esta dinámica encuentra dos posibles canales de expre­sión: 1. Ser controlado y conducido por la naturaleza sexual del de­seo, y 2. Controlar la propia naturaleza sexual. Los aspectos tensos tienden a promover niveles más extremos de energía emotiva/sexual que los aspectos armónicos.

El deseo y la necesidad en este caso es agotarse o rejuvenecerse a sí mismo a través de las experiencias sexuales. Muchos van a expe­rimentar una transformación de las limitaciones personales a través de las experiencias emotivo/sexuales. Existe una apremiante necesi­dad hacia este tipo de experiencias y la energía puede tomar muchas direcciones dentro de estos individuos. Su orientación actual estará en función del conjunto global de valores y creencias del nativo, así como de la ubicación y aspectos de Marte y Plutón en el Tema natal. Sabrá quienes transmutarán su energía sexual, enfocándola hacia el cumplimiento de una meta o ambición personal. Al dirigir y utilizar la energía en este sentido, el individuo será consumido por su propia meta o ambición, lo cual puede dar lugar a una transformación de las limitaciones personales.

Una pareja que vino alguna vez a verme en busca de consejo nos ofrece un interesante ejemplo de este proceso de transmutación. El hombre era un músico de rock y su mujer se quejaba de que él no hacía el amor con ella suficientemente. él tenía a Marte en Escorpio y Casa VIII, en cuadratura con Plutón en Leo y Casa V. Con fre­cuencia, tocaba la guitarra durante horas. En efecto, él estaba trans­mitiendo su energía emotivo/sexual al instrumento, como si hiciera el amor con su guitarra. Debido a la naturaleza fija de este aspecto, era incapaz de cambiar este enfoque. Al final, su mujer comenzó a buscar otros hombres para dar satisfacción a sus legítimas necesida­des, lo cual produjo shocks emotivos para su paraje, a lo cual segui­rían escenas de cólera y violencia, llegando incluso a agredir física­mente a su mujer y al amante de ella, por lo cual fue arrestado y encarcelado, después de lo cual ella se marchó con otro hombre.

Este shock emocional produjo la necesaria confrontación que llevó a este hombre a examinar el por qué había ocurrido todo aquello. Su apremiante deseo de reconocimiento fama y adulación respecto a su carrera musical, transmitido a través de Escorpio y la Casa VIII se había traducido en un «flirt» con su guitarra, la cual era un sím­bolo de la meta y también el medio a través del cual podía realizar sus deseos originados en Plutón y la Casa V.

Otros nativos con aspectos Marte/Plutón van a necesitar liberar compulsivamente su energía sexual a través de las relaciones. La ne­cesidad y el deseo de unir las propias energías con otras fuentes de poder se produce aquí para dar lugar a una transformación de las limitaciones personales. Es, pues, natural que estos nativos quieran la unión sexual con otros hasta la consumación, con una intensa cua­lidad de la expresión sexual. Cuando no tienen una pareja, la presión de esta energía emotivo/sexual puede traducirse también en una compulsiva y necesaria actividad masturbatoria.

La expresión sexual es muy fuerte en el caso de estos nativos debido al deseo subconsciente de penetrar y transformar las propias l­imitaciones y las de otros. Ellos necesitan penetrar y ser penetrados. Algunos van a utilizar la sexualidad como una forma de control y manipulación de las relaciones, cuando se encuentran heridos emocionalmente.

Para otros, su vida va a girar alrededor de la sexuali­dad, de modo que se verán dominados y consumidos por este factor. La mayoría experimentará atracciones sexuales de carácter hipnóti­co e instintivo hacia otros, que a veces pueden convertirse en obse­siones. En ciertos casos, van a defender su derecho a la libertad para dejarse llevar por este tipo de atracciones, mientras que otros trata­rán de controlar esta tendencia y no seguir esta ciega atracción.

Las personas con aspectos Marte/Plutón necesitarán rebelarse y ,rechazar los tabúes sexuales dictados por la sociedad o por el entorno familiar. Alguno se verán inclinados a explorar o experimentar muchas formas «prohibidas» de la sexualidad. El poder de esta energía. y el deseo de autoconocimiento a través de dichas experiencias pue­den atraerles de forma casi hipnótica.

Bajo estos aspectos hay nativos que han vivido experiencias muy dolorosas y difíciles en vidas anteriores, en el terreno de lo emocio­nal y lo sexual. Algunos de ellos han sufrido violencia física o emoti­va, o bien ellos mismos han sido los violentos. Cuando estos indica­dores aparecen en la carta natal o a través de la experiencia del nativo en su vida actual, la causa de tales circunstancias estará unida siem­pre al propio bagaje de las vidas pasadas, a través de situaciones que han sido activadas en esta vida. Por lo común, estos nativos no han sabido dar una expresión adecua a su energía emotivo/sexual en el pasado, utilizando la sexualidad para obtener lo que deseaban de al­guien o manipulando emotivamente una situación. A veces, han en­trado en conflicto con su pareja, al vivir una lucha entre el deseo de entregarse y el de ser libres para ir con otro cualquiera. Esta colisión de deseos puede haber acarreado también la violencia física y emo­cional, cuando la pareja se ha sentido utilizada, manipulada o vícti­ma de un abuso.

Otros nativos con estos aspectos Marte/Plutón han atraído hacia ellos a personas que han tenido estos deseos conflictivos. En este caso, la pareja se limita a reflejar el conflicto abierto o encubierto inhe­rente al nativo. Algunos cuentan con un fuerte karma sexual y emocional que se ha venido acumulando en el tiempo. El efecto de 1a confrontación en este campo podrá inducirles a una comprensión y conocimiento del porqué de sus actuales experiencias. La respuesta se hallará siempre en. los propios deseos del nativo y en su actividad en vidas pasadas como fruto de estos deseos.

Unos pocos entre ellos han podido crear una condición evolutiva bajo la cual han aprendido a superar o suprimir totalmente sus nece­sidades en materia de sexualidad. El temor hacia la vulnerabilidad, a ser poseídos o controlados por otros, es la causa de tal actitud. Tales personas intentaran encauzar esta energía hacia la realización de una meta o ambición personal, usando de la masturbación cuando la energía almacenada exige una liberación.

En general, estos nativos con aspectos entre Marte y Plutón poseen la capacidad para una total auto transformación o autodestruc­ción. Bajo un enfoque negativo. la influencia de Marte puede verse afectada por su propio poder egocéntrico e individualista, como un reflejo transmitido de los deseos separatistas del Alma (Plutón). En tal caso, el nativo encontrará múltiples maneras de rechazar que existe algo más poderoso que él mismo, negándose a aceptar toda suerte de limitación. Su actitud se traduce en un «Yo haré lo que me plazca y no me importan las consecuencias»...Estos individuos pueden tornarse eventualmente muy rudos y violentos, para obtener la satisfacción de sus deseos y necesidades, desafiando a cualquiera que intente controlarles o ejercer poder sobre ellos, amenazando su «derecho» de obrar según sus apetencias. En su fuero interno, son, por supues­to, conscientes de los errores en que han caído y en algún momento el deseo inmanente desde el Alma para corregir y transformar esta situación va a manifestarse, socavando la actitud egocéntrica que era corriente en ellos. En otras palabras, la persona va a crear situaciones o circunstancias de un modo subconsciente, de tipo purificador, efecto que será reforzado por shocks emocionales, los cuales le indu­cirán a una búsqueda en el interior de su Alma para llegar en algu­nos casos a una verdadera metamorfosis de estos comportamientos y de su identidad personal.

Para aquellos que se identifican con camino específico de trans­formación individual, la rapidez del crecimiento nunca les va a parecer suficiente, aunque comparada con la evolución de otros parezca bastante rápida, no lo será desde su propio punto de mira. La impa­ciencia, el enfado y la ira son reacciones bastante frecuentes para ellos frente a un obstáculo, una limitación o un hábito compulsivo que provenga de su propio pasado. Por su parte, desean purificarse de todo esto, mientras por otro pueden reaccionar con enfado frente a los obstáculos y rechazar enfrentarlos. Esta paradoja aparente es de nuevo un reflejo de los deseos coexistentes en el Alma. Además es­tos nativos pueden impacientarse al observar el nivel de crecimiento de otros y en especial de las personas más cercanas a ellos. Tales di­námicas de conducta podrán verse intensificadas o maduradas según la naturaleza global del nativo y los aspectos concretos entre Marte y Plutón, en relación a las Casas y Signos que ocupan.

En cuanto a estos aspectos, el reto mayor consiste en identificar la voluntad individual con un sentimiento elevado, una voluntad o un propósito. Cualquier resistencia a esta necesidad evolutiva primor­dial se basará en los deseos separatistas originados en Plutón, que se transmiten a la estructura egocéntrica de Marte.

La resistencia se fundamenta en el temor a la perdida de control, con el riesgo de estar poseído por fuerzas superiores al individuo, junto con el sentimiento de impotencia que dicho temor trae consigo. Una vez eliminada esta resistencia, los actos y deseos individuales van a estar en conformidad con su voluntad más elevada, lo cual puede llevarle a progresar y conseguir la realización de su objetivo, sus deseos y am­biciones personales con mas rapidez y menos esfuerzo que otros.

Los párrafos siguientes están contenidos en el libro PLUTON, La trayectoria evolutiva del alma del autor Jeff Green y se ofrecen por cortesía de la Editora propietaria del copyright: EQUIPO DIFUSOR DEL LIBRO, S.L. © Editorial Luis Cárcamo ( ISBN: 9788476270486 )
Web oficial en: www.EquipoDifusor.com

 

 Neptuno y la desilusión


Neptuno se correlaciona con el fenómeno de la conciencia, en todas sus posibles formas y manifestaciones. La conciencia es análoga al agua: puede adoptar cualquier forma, dependiendo del contenedor en que se encuentre. La forma de la conciencia, o estructura de la conciencia, astrológicamente hablando, se correlaciona con Capricornio, y Saturno. Para el ser humano, la conciencia-Neptuno, Piscis-adopta la forma de la conciencia humana. La forma de la conciencia humana es distinta, por ejemplo, de la forma de conciencia que tiene una planta. La forma de la conciencia humana implica, entre otras cosas, que normalmente sólo podemos conocer aquello que se encuentra enmarcado dentro de la realidad espacio-temporal-Capricornio. También implica que normalmente sólo conocemos aquello que podemos percibir a través de los sentidos.
Piscis es el último arquetipo del Zodiaco. Representa la culminación del viaje evolutivo, iniciado en Aries-la separación original. Representa, en consecuencia, el anhelo y el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. El retorno a la Fuente de la Creación se produce como consecuencia de agotamiento de los deseos de separación. Los deseos de separación emanan del Alma. El Alma-Plutón, Escorpio-posee una naturaleza dual de deseos: por una parte, el deseo de separarse y constituirse como algo distinto e independiente de todo lo demás. Por otra parte, el deseo de retornar a la Fuente de la Creación. Los deseos de separación, representados por Aries-la causa de la encarnación en primer lugar, dan lugar al sentido de separación e independencia de naturaleza egocéntrica, y el carácter extremo del sentimiento de separación que se manifiesta a través del Ego-la Luna, Cáncer. Debido al condicionamiento patriarcal que define estos tiempos-Capricornio, este sentido de separación del Ego, alcanza un punto extremo-Libra, en que el individuo se identifica totalmente, y únicamente, con su existencia a nivel egocéntrico, y sus deseos de naturaleza egocéntrica. Piscis, y Neptuno, representan lo que se ha llamado el “anhelo de trascendencia”. Trascendencia de qué? Trascendencia de los confines determinados por la realidad espacio-temporal-Capricornio. En el Zodiaco existe este trígono natural entre Cáncer, Escorpio, y Piscis: el Ego (Cáncer), el Alma (Escorpio, la fuente del Ego), y la Fuente del Alma (Piscis). Este trígono natural refleja que el deseo de trascendencia, que se traduce en la progresiva espiritualización de la conciencia a lo largo de muchas vidas, se traduce a la vez en el proceso a través del cual el Ego-la porción consciente de la individualidad propia con la que el Alma se identifica-se va redefiniendo a sí mismo, de manera de identificarse progresivamente con aspectos mayores del Alma.
Jeffrey Wolf Green solía usar la metáfora de la ola y el océano para ilustrar este punto. La ola se eleva progresivamente sobre la superficie del océano, coge momento, y desde el punto de vista de la ola, llega a experimentarse a sí misma como distinta y separada de su fuente-el océano. Y, sin embargo, el destino de la ola es: volver al Mar. Igualmente, el destino del Ego es volver a su fuente-el Alma-y el destino de Alma es volver a la Fuente que la creó.
A través de la evolución del Alma, a lo largo de muchas, muchas vidas, el foco de la conciencia-el Ego- se va situando cada vez más profundamente al interior del Alma, y de la Fuente del Alma, hasta identificarse finalmente con la Fuente-el Océano-Piscis, Neptuno.
El arquetipo de Piscis, y Neptuno, entonces, refleja el anhelo inherente de la conciencia de retornar a la Fuente, y por derivación, el anhelo de trascender los confines espacio-temporales y los parámetros que definen la existencia separada. Cualquier persona que realmente esté familiarizada con la vida espiritual, o la meditación, estará de acuerdo en que esto implica un largo proceso. Desde un punto de vista último, no dual, el camino de retorno a la Fuente consiste en la progresiva eliminación de la ilusión de separación- la ilusión de la dualidad. Y sin embargo, es un largo camino para llegar a realizar conscientemente esta Verdad Última. Como Piscis representa el anhelo de volver a Casa, representa también la ilusión de ya encontrarnos allí, antes de haber recorrido este largo camino. Esta ilusión fundamental, fruto de un anhelo fundamental, se manifiesta potencialmente en todo tipo de ilusiones, delusiones, y delirios. Por ello es que Piscis, y Neptuno, se correlacionan con todo tipo de psicosis, y esquizofrenias, como reflejo del rechazo de las condiciones que definen la existencia mundana, y a la vez, de la resistencia a abrazar conscientemente el “impulso trascendente”. Neptuno se correlaciona anatómica y fisiológicamente, con la glándula pineal, la cual secreta una substancia que se llama melatonina. La melatonina posee la capacidad de desdibujar los límites de nuestra percepción ordinaria, y por ello es que induce todo tipo de estados “anormales” de conciencia, como los que experimentamos en los sueños, las visiones, etc.
En el Zodiaco, Piscis está naturalmente opuesto a Virgo, regido por Mercurio, y en cuadratura con Géminis, también regido por Mercurio. Frente a la totalidad de la experiencia posible de la conciencia en cualquier nivel-Piscis, Neptuno, Virgo y Géminis, se correlacionan con la necesidad adaptativa de la conciencia de operar en términos lineales, paso a paso, A-B-C, al interior de la dualidad, para purgar progresivamente el error, la ignorancia, y la ilusión: para establecer la realidad-Virgo-en contraste con la ilusión. Sin duda, un rol mucho más modesto en la conciencia, en comparación con Neptuno, pero sin embargo, totalmente necesario: por ello es que existe. Esto se denomina purgar la dualidad con la dualidad.
Como ejemplo de lo que es la ilusión, cuántas personas albergan actualmente la ilusión de que, aquello que llamamos “el mal”, no existe? Si bien esto es cierto en términos últimos, sin embargo, al interior de la Creación manifestada, dentro de la ilusión de dualidad en que vivimos por determinadas razones, esto no es verdad. Más bien es cierto exactamente lo contrario: que el mal existe, y es una fuerza destructiva y muy poderosa cuya influencia podría dañar nuestras vidas si no somos capaces de establecer de qué maneras actúa en nuestras circunstancias; y que, además, es una fuerza que se enseñorea por el mundo y es la causa de guerras, violencia, enfermedades, y desequilibrios ecológicos y sociales creados por el hombre condicionado por la influencia de esa energía.
Por qué no podemos simplemente vivir en la no-dualidad? Porque la existencia dual en que vivimos ha sido creada por cada uno de nosotros por los propios deseos duales de cada individuo. Como primer punto, es necesario disipar la ilusión de haber llegado a la no-dualidad, siendo capaces de conocer cuáles son nuestros deseos de separación, los cuales han creado nuestra propia realidad dual. Sólo a través de la función del pensamiento lineal-Mercurio-, como antídoto perfecto para el deseo y la ilusión de haber llegado a donde todavía no llegamos, podemos ver claramente cuál es la relación entre los deseos de separación y cada una de las experiencias que creamos para nuestras vidas.
Desde un punto de vista alquímico, Neptuno y Piscis representa la necesidad de refinar nuestra naturaleza de deseos-Tauro, la Casa II, Venus. Neptuno es la octava superior de Venus, y Piscis está en sextil con Tauro, y en inconjunción con Libra. La inconjunción de Piscis con Libra representa la proyección de ideales en otras personas, a quienes podemos ver como perfectos, y convertir de facto en dioses o diosas. Experiencia, sin duda, destinada a crear necesarias desilusiones. El sextil de Piscis con Tauro representa el proceso de progresiva espiritualización de nuestra naturaleza de deseo, y representa el hecho de que, finalmente, la realidad última que anhelamos, hemos de encontrarla en nuestro interior. Representa también el hecho de que la vida nos ha de dar todo lo que necesitamos para vivir, si buscamos mejor “el Reino de los Cielos”.
En la carta natal, Piscis, y Neptuno, -así como los aspectos de Neptuno, la Casa XII etc. van a reflejar:
a) Las áreas de nuestras vidas en las cuales nos conviene trabajar para espiritualizar nuestra conciencia. Por ejemplo, si tengo Neptuno en Escorpio, puedo trabajar por espiritualizar mi sexualidad, y por refinar mis motivaciones. Si tengo Neptuno en la Casa IV, puedo expandir mi conciencia a través de espiritualizar mi vida emocional, y mi vida familiar, etc.
b) Las áreas de nuestras vidas en que podemos albergar ilusiones, delusiones, o delirios. Por ejemplo, Neptuno en la Casa IV puede demostrar que existen o han existido ilusiones sobre nuestra familia biológica, y expectativas ilusorias basadas en estas ilusiones, que han expresado el deseo de ser cuidados, nutridos, apoyados, de las formas que necesitamos; también puede reflejar que hemos creado ilusiones, o expectativas ilusorias, para nuestras propias familias. Neptuno en Escorpio puede demostrar que han existido ilusiones sobre nuestras motivaciones, que luego han sido la base de expectativas que tenemos respecto a otras personas, basadas en estas ilusiones sobre nuestras propias motivaciones.
c) Consecuencia de lo anterior, Neptuno también va a reflejar las áreas de nuestras vidas en las cuales podemos crear para nosotros experiencias fundamentales de desilusión. La experiencia de la desilusión es muy dolorosa, y sin embargo, se trata simplemente del medio que hemos elegido para pasar de la ilusión, a la verdad. Por ejemplo, las expectativas ilusorias reflejadas por Neptuno en la Casa IV pueden hacer necesario que creemos experiencias fundamentales de desilusión respecto a nuestras familias biológicas-que nos permitan establecer la realidad concreta de las personas de quienes hemos tenido expectativas ilusorias, de manera que, en definitiva, dejemos de proyectar la necesidad de seguridad emocional en otras personas, y la busquemos allí donde ésta puede únicamente encontrarse: dentro de uno mismo. Neptuno en Escorpio puede reflejar experiencias fundamentales de desilusión creadas mediante experiencias de traición, abandono, o pérdida emocional, que a la vez estarán motivadas, o se habrán hecho necesarias, debido a la proyección de las ilusiones que tenemos sobre nuestras propias motivaciones, deseos, y agendas. A la vez, este tipo de experiencias, pueden crear toda una psicología de desconfianza basada en la proyección de nuestros propios temores fundamentales, basados en las experiencias que han existido de traición, abandono, y pérdida emocional, que pueden ser reflejo, de nuevo, de las ilusiones que hemos albergado sobre nuestras propias motivaciones.
Probablemente todos quienes se encuentran inmersos en el mundo de la astrología, de una u otra manera, desde un punto de vista espiritual, hemos albergado grandes esperanzas sobre el ingreso de Neptuno en Piscis. Sin duda, Neptuno en Piscis se correlaciona efectivamente con importantes posibilidades de avance espiritual-expansión de la conciencia-a través de las distintas prácticas que naturalmente estemos realizando con verdadera dedicación, en forma regular-Virgo.
Sin embargo, es necesario tener presente, de manera insistente, que Neptuno y Piscis se correlacionan con la ilusión, y la desilusión, individuales y colectivas. Si consideramos con un mínimo de objetividad que la vasta mayoría de la población humana sobre el planeta-alrededor de un 95%- no se encuentra en un estado de conciencia espiritual, el ingreso de Neptuno en Piscis requiere de quienes sí están comprometidos con la evolución de la conciencia, una gran cautela. No olvidemos el contexto en que este tránsito está teniendo lugar: un cambio de Eras, la transición de la Era de Piscis a la Era de Acuario. La transición de Eras implica que todo aquello que no se encuentre resuelto de la Era anterior, está siendo traído a colación para su urgente resolución-a lo menos eventual. Al momento del ingreso de Neptuno en Piscis, Plutón-los deseos colectivos inconscientes-se encuentra en Capricornio, y Urano está en Aries, en cuadratura con Plutón. Estos deseos inconscientes que definen al colectivo consisten básicamente en el deseo de los poderes establecidos de tener un control absoluto sobre la totalidad de la realidad conocida por el consenso de nuestras sociedades-Capricornio. Se trata de una situación extrema, como estos solos símbolos demuestran, en el contexto actual. Con Urano en Aries, en cuadratura con Plutón, estamos hablando de tremendos niveles de violencia masiva, y de guerra y destrucción, a través de distintos medios. Aún cuando las felices posturas New Age resultan muy cómodas para la mayoría de las personas, no se trata sino de una ilusión-Neptuno. Los tiempos actuales son realmente difíciles para enormes grupos de gente sobre el planeta, cuyas realidades personales y grupales están siendo literalmente aplastadas por los grupos que se encuentran en el poder. Neptuno, y Piscis, se correlacionan con la victimización, y la martirización. Grupos enteros de gente están siendo realmente victimizados y martirizados por el auto-interés exclusivo y excluyente de las minorías que se encuentran en posiciones de privilegio, y que no quieren dejar estas posiciones de privilegio. Al ingresar Neptuno en Piscis, los Nodos Lunares en tránsito se encuentran en el eje Géminis-Sagitario: la naturaleza de las comunicaciones, y la información que el sistema-Capricornio-está difundiendo, y las distorsiones, omisiones, y falsificaciones de esta información, relativa a qué es lo que realmente está ocurriendo en el planeta, Gaia. Para qué? Para mantener a la población en el error, la ilusión, y la delusión sobre cual es la realidad, como medio para mantener a la gente dormida, y sin capacidad de respuesta-Neptuno, Piscis. Basta con encender la TV, y ver las noticias que están dando, y todo lo que no se está informando.
Nada de esto es muy grato de tener en cuenta. Y sin embargo, es mejor vivir en la realidad, que vivir en la ilusión, porque, a lo menos, existe la posibilidad de entender lo que está pasando, y de reaccionar, individual y colectivamente.

https://eachile.wordpress.com/2011/04/19/neptuno-y-la-desilusion/

 

Aspectos de Plutón con Venus
En términos generales, los aspectos entre Venus y Plutón han ge­nerado y seguirán haciéndolo, un prolongado conflicto evolutivo de­bido a la naturaleza dual y a los requerimientos venusinos. Como arquetipo de una dinámica concreta, Venus nos exige que, antes de poder participar con éxito en cualquier tipo de relaciones, debemos aprender a relacionarnos con nosotros mismos, aprender a amarnos y a ser autosuficientes. Sólo entonces estaremos en condiciones de tener éxito en nuestras relaciones con otros. Al ir realizando esta di­námica y este requerimiento, podremos relacionarnos con un míni­mo de expectativas y necesidades proyectadas a la otra persona, sin esperar que ella satisfaga y solucione todos nuestros deseos. De he­cho, si aún no somos capaces de amarnos y relacionarnos satisfacto­riamente con nosotros mismos, ¿cómo podríamos amar realmente, y relacionarnos bien con otra persona?

Los aspectos Venus/Plutón nos exigen aprender a fusionar nuestro propio ser con el de la otra persona. A través de esta experiencia vamos a vivir toda una transformación de las limitaciones persona­les, tanto para nosotros cómo para el otro. Puesto que la demanda evolutiva ha sido la de fundirse con el otro, la mayoría de estos nativos no han aprendido aún a relacionarse consigo mismo independien­temente de su vida de relación con los demás, ni tampoco a ser auto­suficientes y autoconfidentes, capaces de identificar y responder a sus propias necesidades fuera de la relación. En la mayoría de los casos, estas personas sentirán que no pueden estar satisfechos o realizados, sino en compañía de otro, y esta es la base de su prolongado dilema evolutivo. 

La conexión plutoniana conlleva la necesidad de explorar y des­cubrir los grandes misterios de la vida, por lo cual estos nativos se han visto atraídos a veces de forma hipnótica hacia otras personas que simbolizaban algo de aquello que necesitaban. Dentro de esta di­námica, el hecho de producirse este tipo de atracción demuestra que el individuo aún carece de aquello que necesita o desea, lo cual puede llevarle al riesgo de ser engañado al sentir que el significado que busca se encuentra encarnado en otro y no dentro de él mismo.

A fin de poseer y poder contar con una pareja que tiene aparentemente lo que él cree que necesita, el nativo puede llegar a manipular emocionalmente a otro para mantener la relación. Las formas y estrategias que adopta esta manipulación son muy variadas, desde una ac­titud encubierta y sutil hasta otras más directas y abiertas. Pero también puede ocurrir que otras personas vengan al lado de estos na­tivos por razones análogas y con estrategia semejante. De nuevo nos encontramos con el hecho de que la realidad externa es una metáfo­ra de nuestra realidad interior. 

Ese tipo de relaciones es fuente de muchos conflictos psicológicos, emocionales y kármicos, incluyendo las expectativas irreales e intensas que se proyectan sobre la otra persona o sobre el nativo con aspectos Venus/Plutón. La entrega amorosa y la satisfacción de las necesidades del otro están aquí condicionadas por la satisfacción de las propias necesidades. Si esto último no se da, puede producirse una negación de dicha entrega creándose u a confrontación evidente acer­ca de la satisfacción del uno o del otro, lo cual lleva fácilmente a es­cenas de conflicto emocional y, en muchos casos, a una ruptura de la relación en forma bastante traumática.

El abuso emocional, físico o psicológico no es una experiencia ajena del todo a estos nativos y puede haberse dado a lo largo de varias vidas. Los recuerdos de estas experiencias se conservan en sus memorias inconscientes, de modo que muchos de ellos llegarán a esta vida con una desconfianza natural hacia la relación con otra persona preguntándose:

Que busca este/a en realidad ¿ Cuales son sus verdaderas intenciones? Además existe, por lo generar un temor a perder sus privilegios, lo cual les lleva a adoptar una actitud aparentemente retraída emocionalmente, o de frialdad, unida a una poca habilidad para entregarse totalmente dentro de una relación. A nivel kármico y especialmente cuando entran en juego aspectos tensos, es­tos nativos atraerán o serán atraídos por personas con quienes han estado ya relacionados en vidas anteriores, casi siempre con el obje­to de resolver una situación que no fue terminada en el pasado. 

Otro punto de conflicto común para estos nativos radica en que sólo han sido capaces de mantener una relación mientras ha existido la necesidad que dio origen a esa relación. Como resultado de ello, ha habido muchos casos donde una de las parte puede haber decidi­do terminar mientras que la otra no piensa lo mismo por sentir que aún hay un motivo para continuar juntos. Cuando se tienen aspec­tos entre Venus y Plutón, es probable que se hayan experimentado ambas posiciones, siendo abandonados y abandonado al otro, según el caso. Como ocurría anteriormente, la base de este conflicto radica en la búsqueda de un significado y una satisfacción personal fuera de uno mismo. 

Incluso contando con una relación prioritaria, los individuos con aspectos Venus/Plutón pueden llegar a experimentar una intensa atracción hipnótica hacia otras personas, atracción que se fundamenta siempre en alguna necesidad que no está siendo satisfecha normalmente dentro de su relación principal, existiendo un punto conflictivo. Por lo general, estos aspectos llevan al nativo a entregarse a otra perso­na y la forma como el individuo reaccione frente a este punto con­flictivo va a determinar el karma consecuente. Si decide terminar con la relación para dejarse llevar por la atracción hipnótica, se creará un karma con su primera pareja, el cual deberá ser compensado en algún momento. Pero si decide resistir a la atracción, entonces los deseos no colmados asociados con esta deberán también ser satisfechos tarde o temprano.

Otro conflicto nacido de este enfoque de las relaciones consiste en que una de las partes tendrá más poder que la otra dentro de la relación. Si el nativo sigue una atracción basada primordialmente en lo que necesita o en lo que el otro puede darle, entonces la otra per­sona será colocada automáticamente en una posición de poder y control.

Como es obvio, esta dinámica genera un desequilibrio poten­cial y una confrontación en caso de que una parte manipule compulsivamente a la otra para mantener esta posición. En el caso contrario, si el nativo atrae a otras personas debido a las necesidades proyectadas de aquellas sobre él, se situará entonces en la posición eje control, creándose la confrontación por razones análogas. Es pro­bable que el nativo haya representado ambos papeles en vidas pasadas. 

Casi todos los que tienen estos aspectos entre Venus y Plutón han necesitado desafiar o confrontar lo que la sociedad impone como la pauta normal de relación con otros. Ellos han estado deseando eliminar todos los tabúes acerca de cómo relacionarse, aunque usualmente no los atacan de modo directo respecto a los valores existentes, sino que mantienen estos deseos y necesidades en su fuero interno, atrayendo de este modo a otras personas que buscan la misma experiencia. Den­tro de la intimidad de su relación, ellos van a explorar múltiples po­sibilidades hacia las que cada uno se siente inducido naturalmente a investigar sobre una base experimental. 

Muchos de estos nativos tienen necesidad de controlar a otros o de ser controlados en-mayor o menor grado, y por lo común desean poseer a otro para satisfacer sus necesidades emocionales de seguridad. Nuevamente aquí, la causa de esta situación radicará en esta actitud que los lleva a buscar o a ser buscados por otros para tal fin. Esta forma de control y esta limitación emotiva solo producirá estancamiento para ambas partes de la relación, hasta que en algún mo­mento sobrevenga una situación crítica que hará explotar estas for­zadas limitaciones. Las confrontaciones o rupturas serán entonces frecuentes, acarreando las consecuencias kármicas ya mencionadas an­tes. En cuanto al grado de posesión y control, este dependerá de la intensidad con que el nativo desea estar con la otra persona y vice­versa. El grado de deseo determina aquí el grado de necesidad y ésta va a determinar a su vez el nivel de control. 

Bajo un enfoque negativo de la relación, estos individuos pueden mostrarse muy celosos, posesivos, vengativos, crueles y otras cosas semejantes, cuando perciben que su pareja ha hecho algo que puede amenazar o minar la relación o que significa para ellos un abuso; algo que les hiere o un rechazo al reconocimiento de sus necesidades. Demasiado a menudo, la persona con aspectos Venus/Plutón reten­drá su amor, su afecto o sus sentimientos hacia el otro, por temor a verse rebajado o sometido a un abuso, o también lo hará como un medio de controlar la situación a través de un aislamiento autoim­puesto. Pero puede ocurrir el caso contrario, es decir, que atraiga hacia sí a otros que actúen con él de un modo semejante.

Todos los que tienen a Plutón aspectado con Venus necesitan saber el porqué de sus sentimientos y de los de la otra persona. Necesitan comprender el porqué de sus necesidades y de las necesidades del otro. Con el tiempo, estos aspectos les han dotado con una capaci­dad natural para llegar hasta otra gente conociendo lo que ésta nece­sita. Esta habilidad les otorga un intenso magnetismo natural que pue­de atraer a otros, quienes perciben que el nativo está en condiciones de comprender y satisfacer sus necesidades. En sentido inverso, el nativo podría verse atraído hacia otras personas que poseen un in­tenso magnetismo por razones análogas. En general, estos nativos se sienten atraídos hacia otras personas que poseen un intenso magnetismo por razones análogas. En general, estos nativos se sienten atraídos hacia aquellas personas que tratan con asuntos profundos, rechazando a la gente «ordinaria» o superficial. Su acercamiento hacia la relación es natural y psicológico. Siempre están a la escucha, tra­tando de captar el significado profundo detrás de las palabras o ac­ciones de otros, mientras que habrá otros que están pendientes de ellos en la misma forma. 

Los aspectos entre Venus y Plutón producen individuos muy sensuales y apasionados, capaces de gozar plenamente de una relación corporal cálida y siendo exigentes al respecto. De hecho, este contac­to va a actuar para ellos como un barómetro que reflejará sus sentimientos sobre sí mismos y sobre los que mantienen con ellos una re­lación íntima. 

Todos los conflictos potenciales y las situaciones de carácter kármico pueden ser transformados inmediata o gradualmente, una vez que estos nativos aprenden a relacionarse consigo mismo sin necesi­tar otra relación, aprendiendo a identificar y suplir sus propias nece­sidades. La auto relación y el amor a sí mismos serán aquí los fun­damentos que eliminen la necesidad de establecer proyecciones irreales y expectativas sobre sus parejas. Por otra parte, estos nativos podrán aprender a impulsar y dar aliento a la independencia y autoconfianza de sus parejas, en vez de intentar controlarlas. El objetivo de la confrontaciones que puedan tener lugar dentro de la relación está centrado en promover esta lección. Una vez que ellos dejan de mirar hacia fuera de sí mismos para poder dar significado a sus vidas, esta­rán en condiciones de escoger una pareja y entregarse a ella, como a alguien que refleja sus propias necesidades kármicas y evolutivas en un plano más elevado. De esta forma, la relación podrá crecer y florecer. 

Bajo situaciones kármicas difíciles, estos nativos deberán experi­mentar el shock emocional producido por la muerte de su pareja, con el fin de reforzar esta lección, aunque también puede darse a través de la muerte de otras personas cercanas a ellos. Una vez que la energía característica de los aspectos Venus/Plutón haya sido transmutada, estos individuos se convertirán no sólo en íntimos amigos, leales y confidentes amantes, sino también en un apoyo a las necesidades ­de otras personas para impulsarles a transformar las limitaciones y bloqueos de sus propias vidas y conseguir la liberación.

Los párrafos siguientes están contenidos en el libro PLUTON, La trayectoria evolutiva del alma del autor Jeff Green y se ofrecen por cortesía de la Editora propietaria del copyright: EQUIPO DIFUSOR DEL LIBRO, S.L. © Editorial Luis Cárcamo ( ISBN: 9788476270486 )