Sombra y Subpersonalidades

 

La multitud interior

BY BARBARALEVIS

 “No estamos unificados; a veces creemos que lo estamos, porque no tenemos muchos cuerpos ni muchos miembros, y porque normalmente una mano no choca con otra. Pero, en sentido metafórico, esto es exactamente lo que pasa dentro de nosotros. Hay varias sub personalidades que están en una continua disputa (…).”

Hace más de veinte años una canción llamada  “Te quiero”, pasó a la historia por su popularidad e incluso formó parte de la publicidad de una famosa gaseosa. Mario Benedetti, creador del poema cuyo verso decía: “en la calle codo a codo somos mucho más que dos”, fue quien inspiró a las autoras de su música.   ¡Cuan ciertas las palabras de Benedetti! Acompañados o en soledad somos mucho más que dos, somos una multitud interior.

Sé que aunque esta idea suene simpática, puede sin embargo inquietar a más de uno. Falsamente suponemos ser personas unificadas porque durante nuestra infancia somos definidos por nuestros padres, maestros, y vínculos más cercanos con roles o rótulos que luego utilizamos como máscaras para movernos en sociedad. “Eres el más inteligente de la familia”, quizás haya dicho un padre a su hijo en reiteradas ocasiones desde su infancia. Este enunciado tal vez ocasione un mandato inconciente sobre el niño, quien deseando cumplir con las expectativas del padre se enfrenta al mundo con la máscara del intelecto, “eligiendo” ciertas partes de sí en detrimento de otras. No obstante la multiplicidad interior  continúa actuando desde  las sombras. Basta con observar cuan rápidamente solemos cambiar nuestra visión del mundo según nuestros estados anímicos y mentales.

En los viejos dibujos animados esta idea se encontraba representada por dos personajes, un pequeño ángel y un pequeño demonio en situación de conflicto. Pues bien, esto que estaba tan graciosamente caracterizado no solo daba cuenta de nuestra parte “buena” y nuestra parte “mala”, sino de la exteriorización e identificación de al menos dos rasgos contrapuestos de la personalidad. Se trata de nuestras características y actitudes, las cuales a veces confrontan entre sí. “No estamos unificados; a veces creemos que lo estamos, porque no tenemos muchos cuerpos ni muchos miembros, y porque normalmente una mano no choca con otra. Pero, en sentido metafórico, esto es exactamente lo que pasa dentro de nosotros. Hay varias subpersonalidades que están en una continua disputa: Impulsos, deseos, principios, aspiraciones, están enredados en una lucha incesante”.[1]

  ¿Qué son las subpersonalidades?

Las subpersonalidades son satélites psicológicos dice Piero Ferrucci [2], como una multitud de vidas dentro del conjunto global de nuestra personalidad. Cada una de ellas posee una cohesión interna, deseos y motivaciones propias, lo cual a veces produce conflicto con las demás.

Podemos imaginarlas como pequeños personajes internos con características y motivación propia, algo que muchas veces perturba y ocasiona más de una neurosis. En efecto, aunque nuestro yo posea la función de cohesionar nuestras diferentes partes y mantenga la firme creencia en su unilateralidad, se trata de una ilusión. En nuestro interior quizá coexista el conservador con el revolucionario, o el constructor con destructor. Solo hace falta que alguna tecla active ese sector de nuestra psique para que reaccionemos desde algún patrón inconsciente y por lo tanto inadvertido para nosotros.

Si por ejemplo nos sentimos identificados con nuestra subpersonalidad conservadora, pero en nuestra personalidad global también habita un pequeño revolucionario, habrá veces en las cuales tal como en los dibujos animados, una nubecita se elevará sobre nuestra cabeza junto con este personaje dejándonos en un estado de pérdida de libertad. Es como si por un momento estuviéramos poseídos y a merced de ese personaje, pero sin estar consciente de ello. Cada vez que tratamos a alguien que se halla en este estado probablemente nos preguntemos: ¿Qué demonios le pasa?

Cuando comenzamos a reconocer a ambos personajes como propios es posible que conozcamos y comprendamos mejor sus motivaciones, sus deseos y en el mejor de los casos ambos puedan conversar hasta llegar a un acuerdo. Pero si desatendemos sus necesidades, alguno de ellos permanecerá en las sombras adquiriendo cada vez más poder.

Habitualmente no solemos tomar conciencia de este estado de dominación y nuestra mente va vagando de identificación en identificación; “siento ganas de llorar”, “siento ganas de gritar”, “siento ganas de callar”, etc. No obstante es posible obtener una visión panorámica de todo el contenido de la personalidad como si fuéramos el director de nuestra propia orquesta, pero para llegar a ese estadio lo primordial es aprender a observarnos con cierto desapego. Es decir, al atender conscientemente a estos personajes y reconocerlos como partes de nuestra psique, logramos que la totalidad de nuestra personalidad se encuentre a nuestra disposición. Así, en ciertos momentos me comportaré conscientemente como “el conservador” y en otros seré “el revolucionario” hasta que “el conservador” comience a beneficiarse de algunos rasgos de “el revolucionario” y viceversa. A este

 proceso se lo denomina descongelación, ya que las subpersonalidades se funden tal como si fueran cubitos de hielo en fase de derretimiento.

¿Cómo reconocer las subpersonalidades?

Si bien lo recomendable es realizar esta exploración con la guía de alguien calificado, es probable que al leer este artículo ya hayas tomado conciencia de algunas de tus subpersonalidades. Para revelarlas, es primordial la auto observación en lo individual y también en lo vincular, ya que muchos de estos rasgos son proyectados y no conscientes. Por lo tanto te sugiero que también atiendas a las emociones o reacciones que te provocan determinadas personas o a los rasgos de personalidad que sueles criticar más en los demás. Estas características puede que también te pertenezcan.

Para comenzar con la indagación te invito que elijas algún rasgo de personalidad e intentes imaginarte que forma tiene. No intentes juzgar y acepta cualquier imagen que se presente espontáneamente. Registra si está representado por una persona, un objeto o un animal e imagina como se comporta, que desea y que tiene para decirte. Una vez realizada la visualización es muy útil designarle un nombre, puede ser un nombre propio, un adjetivo o cualquier denominación que te ayude a distinguirla. También te sugiero que dibujes o tomes nota de tu experiencia.

Otro ejercicio consiste en visualizar más de una subpersonalidad (dos o tres) interactuando entre ellas. Te sugiero nuevamente que las observes sin juzgar y prestes atención a la forma en la que se comportan. ¿Se relacionan entre sí? ¿Cómo lo hacen? ¿Alguna domina a otra? Esta práctica te dará la pauta de los posibles complejos que te aquejan; aquellos nudos que impiden el adecuado equilibrio de tu alma o energía vital. Además, al realizar estos ejercicios más de una vez, es probable que con el tiempo se produzca el descongelamiento y tus subpersonalidades muten o adquieran parte de las características de alguna otra.

Las subpersonalidades en la carta natal

La carta natal de una persona es el reflejo de su personalidad global, la cual incluye también su relación con el mundo que la rodea. En este sentido la astrología es una poderosa herramienta de diagnóstico que revela no solo la relación de la persona con su entorno, sino también las subpersonalidades que habitan en su interior, y también el posible conflicto entre ellas.

Como todo mandala (círculo sagrado), la carta natal contiene en sí un centro integrador, tal como si se tratara de un compás que desde un punto

 fijo gira dibujando el círculo. Podemos nuevamente imaginarlo como el director de orquesta que con su batuta transforma el sonido de cada instrumento en una melodía. No obstante, al nacer vamos olvidando la existencia de aquel punto central perdiendo de vista a nuestro verdadero director. Es así que en incontables ocasiones la melodía se convierte en ruidos desagradables. Este bullicio en general aparece cuando algún tránsito de un planeta activa ciertas zonas sensibles. Cada vez que esto sucede habitualmente entramos en crisis, lo cual es una verdadera oportunidad para abordar la subpersonalidad desconocida y posiblemente proyectada.

Pero la verdadera integración se logra a través de la exploración de los símbolos en forma vivencial. Esta metodología, experimentada y practicada tanto por Carl Jung como por Roberto Assagioli, logra producir los cambios de perspectiva necesarios que suscitan saltos evolutivos en las personas. A su vez, desde esta perspectiva la astrología moderna también se revela como un conocimiento dinámico, creativo, y espiritual distando de la antigua astrología medieval de carácter predictivo oracular.

La tarea del astrólogo con orientación Junguiana consiste en acompañar al consultante en su proceso de descongelamiento. Se trata de un proceso no solo racional, ya que como bien afirmó Jung; los contenidos inconscientes pueden ser integrados solamente cuando han sido comprendidos no solo intelectualmente sino también desde el sentimiento. Una tarea compleja que como en todo proceso terapéutico, requiere no solo del firme compromiso y acompañamiento del astrólogo, sino también del valor y coraje del consultante.

Nota publicada en la Revista Uno Mismo de Junio 2012. Todos los derechos reservados. Autora Bárbara Levis Stewart.Prohibida su reproducción sin citar fuente y autor.

[1] Piero Ferrucci. Psicosíntesis

[2] Roberto Assagioli. Citado por Piero Ferrucci en Psicosíntesis

 https://barbaralevis.wordpress.com/2016/12/27/la-carta-natal-y-las-sub-personalidades/

  

 

 

 

"De la sombra a la integración del Ser"
Alejandro Christian Luna y Vanesa Maiorana

                                                                     Publicado en Revista unomismo. Abril 2014

La búsqueda de la auto-realización es un camino de búsqueda constante en la vida. Esta también se presenta como la búsqueda de la trascendencia, la totalidad del ser, la felicidad, el propósito y el sentido de la vida y se manifiesta en los seres humanos, muchas veces conscientemente en ciertos momentos de la vida, y no tan conscientemente en otros. 
Cada uno de nosotros tiene una brújula interna que guía la búsqueda, aunque a veces nos alejamos tanto de ella que pareciera que no existe. La conexión con esa brújula se empieza a perder cuando desde pequeños comenzamos a socializarnos, adaptándonos a las normas familiares y sociales para pertenecer y ser aceptados en nuestro entorno. 
Por más difícil que parezca, con más o menos consciencia, cada ser humano tiene oportunidades en la vida para encontrar la brújula interna que lo guiará por el camino que lo llevará a la auto-realización. Carl Jung llamó a esa búsqueda “proceso de individuación”. El proceso de individuación es un proceso de transformación cuyo resultado es una renovación de la energía vital y un nuevo nacimiento después de la muerte de antiguas estructuras y de la muerte de la identificación con el ego y con el cuerpo físico. Para que la transformación pueda ocurrir, el ser humano tiene que recorrer un largo camino hacia las profundidades de sí mismo. 
Según Carl Jung, el proceso de individuación, también conocido como “viaje del héroe”, consta principalmente de tres arquetipos que una persona deberá contactar en su camino de crecimiento interior para alcanzar la totalidad de su ser:

  1. La sombra: constituye todo aquello que negamos de nosotros mismos, la parte que no vemos y que generalmente proyectamos en los demás, lo que se encuentra en las profundidades del inconsciente y que al mismo tiempo nos atrae o nos da temor.
  2. Los principios femenino y masculino que están en el interior de cada ser, sea hombre o mujer. Lo que Jung llamó ánima (principio femenino en el hombre) y animus (principio masculino en la mujer)
  3. El ser interior, sí mismo, integración.

Se puede comparar al proceso de individuación con el proceso llevado a cabo por los antiguos alquimistas, para convertir el plomo en oro. Como dijo Jung: 

“En alquimia, el inicio del proceso de individuación corresponde a la fase de “nigredo”, que se inicia con una sensación de caos y está cargada de tensiones contrapuestas, con un desgarramiento interior. Pero esta fase es al mismo tiempo la materia prima sobre la que se podrán desarrollar las potencialidades que no se han desarrollado hasta el momento. La nigredo alquimista representa un estado psicológico que se caracteriza por un caos impenetrable, que constituye el sinónimo de la materia prima enigmática.”

Nuestra brújula interna está siempre en funcionamiento. Ella está conectada al alma. Cuando caminamos sin consciencia de quienes somos, esta brújula funciona desde los niveles inconscientes. La consciencia puede estar tomando el camino que nuestro ego desea, y especialmente en las primeras etapas de la vida, este ego se conforma con los deseos de los demás y se van gestando los condicionamientos que nos van separando de la brújula. Pero la brújula está siempre allí, y las desviaciones en el camino se manifiestan como crisis internas, insatisfacción o depresión. A a veces estas crisis son provocadas por hechos concretos de la vida tales como desgracias, accidentes o pérdidas. Pero otras veces las crisis provienen desde lo más profundo del ser sin un aparente hecho. En ambos casos, nos encontramos con la necesidad de hacer un cambio de dirección.

 

En este artículo presentaremos la forma en que un astrólogo puede aportar al consultante una guía para recorrer el camino de individuación, primero enfrentando el encuentro con su propia sombra, para luego transitar el proceso de integración. Para ello, primero abordaremos el concepto de “sombra” definido por Carl Jung para comprender la forma en que ésta se va gestando, sus características, cómo se hace presente y cómo se oculta, y también el tesoro que ella esconde. Luego nos concentraremos en observar cómo la astrología nos ayuda a identificar la sombra a través de los factores astrológicos presentes en una carta natal. Finalmente describiremos la técnica de la Psicosíntesis como mecanismo de integración de los diferentes personajes que viven dentro de nosotros, en la danza continua de luces y sombras.

                                                                                                              La sombra.

Jung utilizó el término Sombra de dos modos diferentes. Por un lado se puede definir como la totalidad de lo inconsciente, tanto el personal como el colectivo. Por otro lado, Sombra designa al aspecto inconsciente de la personalidad, caracterizado por rasgos y actitudes que el Yo consciente no reconoce como propios. En este sentido, la Sombra es la parte inferior de la personalidad, la suma de todas las disposiciones psíquicas personales y colectivas que no son asumidas por la consciencia por su incompatibilidad con la personalidad que predomina en nuestra psique. En el nivel del inconsciente personal la sombra pertenece al yo. En el nivel de lo inconsciente colectivo representa un arquetipo autónomo, y por tanto independiente del yo fáctico.

La sombra está formada por todas aquellas cualidades o características que despreciamos de nosotros y que han sido guardadas o rechazadas a lo largo de nuestra vida, seguramente por no ser aceptadas por el entorno que nos rodeaba y/o por la sociedad.

Así, por ejemplo, el enojo o la actitud agresiva y desafiante pueden ser cualidades no aceptadas por la sociedad en general aún cuando éstas son parte del ser humano y son necesarias para la vida cuando están canalizadas correctamente. 

Estas características pueden ser de muy diferentes naturalezas y no necesariamente son cosas que todos veríamos como negativas, pero que por alguna razón quedan fuera de lo aceptado en un entorno particular. 
Por ejemplo, las cualidades reprimidas podrían ser también la sensibilidad, la creatividad o la sensualidad, para mencionar solo algunas. En una familia con una estructura rígida basada en la racionalidad, la sensibilidad podrías ser poco valorada e incluso vista como debilidad.

Así, la persona, desde muy pequeña, se va formando una imagen de sí misma que es la que muestra al exterior. Y todo lo demás va quedando en una especie de bolsa interior, donde acumulamos todo lo que no puede formar parte de esa imagen aceptada por otros. Esa bolsa vive en las profundidades del inconsciente, y jamás nos abandona.

Un día la persona se ve tomada por una profunda vergüenza ante una situación, o un enojo terrible y descontrolado, una furia capaz de matar a alguien, o un sentimiento de culpa que nos deja inmóviles…. 
O se da cuenta de su profunda insatisfacción en la profesión, en la pareja o en algún aspecto de su vida….

“Cada uno de nosotros proyecta una sombra tanto más oscura y compacta cuanto menos encarnada se halle en nuestra vida consciente. Esta sombra constituye, a todos los efectos, un impedimento inconsciente que malogra nuestras mejores intenciones.” Carl Jung.

O no se da cuenta de nada, y un día…. 

…Un hombre de unos 40 años llega a su casa, después de un arduo día de trabajo en el que ha sido humillado y presionado por su jefe. Se encuentra con su hijo de 4 años, que inocentemente rompe algo preciado para él… y se desata una furia incontrolable dentro de él con tremendas consecuencias para su hijo, psicológicas y tal vez incluso físicas. 
…Una mujer, casada con un poderoso hombre durante muchos años de su vida, de repente deja su hogar y sus hijos y se va a vivir al extranjero con otro hombre. 

…un joven que ha sido un excelente alumno en el colegio y en la universidad, ha cumplido perfectamente con lo que sus padres deseaban, alcanzó los títulos que llenaron de orgullo a su familia, y de repente sin que nadie comprenda nada, renuncia a su puesto importante en la empresa y viaja a la India por tiempo indefinido… 

Podemos intercambiar los finales de las situaciones mencionadas, ya que lo que tienen en común es un estado de acumulación de emociones en un lugar profundo e inconsciente, y un disparador que hace saltar la tapa de la olla a presión, sin posibilidad de controlarlo. 
Es la emergencia de la sombra desde las profundidades, que emerge como la lava de un volcán para arrasar todo aquello que ya no va en nuestra vida. 
Después de haber perdido el control y ocurrió la peor desgracia, la persona tiene la sensación de haber sido tomada por un espíritu externo que la hizo operar de ese modo. “No fui yo”, “algo se apoderó de mí”, “no entiendo qué me pasó”. 
Solo si se ha recorrido un camino de auto-conocimiento y la consciencia se hace presente en el instante anterior a perder el control, el rumbo puede cambiar.

El encuentro del tesoro

Pero hay un momento en el cual parecen derrumbarse todas las estructuras conocidas y construidas, que definieron una identidad particular durante mucho tiempo. El momento de crisis profunda y existencial, en el cual la persona puede encontrarse con una reacción súbita e inesperada, como la erupción de una ira depositada en alguien, como la toma de consciencia de una profunda insatisfacción laboral o de pareja, o la ejecución de una acción que jamás hubiera pensado capaz de hacer. 
¿Qué es lo que de repente toma vida como si fuera un personaje desconocido que se apodera de uno para hacer lo menos pensado, lo más desagradable, o lo que nos lleva a la ruina? 
¿Qué es lo que de repente surge desde las profundidades del ser como un mensaje claro de algo que tenemos que hacer? Algo surge repentinamente, tenemos el impulso de llevarlo adelante aunque cueste un enorme esfuerzo, y aunque los demás crean que estamos enfrentando una aventura desmesurada. 
Es la vida de la sombra, que en determinado momento toma cuerpo, para bien o para mal.

En nuestra psique, la sombra (que está en el inconsciente) esconde un tesoro, pero para llegar a contactar con ese tesoro, hay que atravesar la oscuridad, encontrarse con aquellas cosas que no son deseables, no aceptadas, que han sido "dejadas debajo de la alfombra", porque les tememos o porque no están dentro de las características que conforman la imagen que nos construimos de nosotros mismos y que mostramos a los demás. 
La emergencia de la sombra desde las profundidades del inconsciente puede convertirse en una desgracia. Si tomamos el caso de alguien que mata o daña a otros, sin dudas estamos en presencia de una sombra destructiva que llevará a la persona a una situación delicada. 
Sin embargo, no siempre se llega a ese extremo, y la emergencia de la sombra ofrece una gran oportunidad, la oportunidad de tomar contacto con la brújula interna y por fin hacer los cambios necesarios para dejarnos guiar por ella. 

Cuando tomamos el caso de quien abandona una profesión o una relación que la estaba atando o dañando, en el largo plazo esto será altamente beneficioso para la persona, ya que le permite desplegar talentos y cualidades no desarrolladas hasta el momento. Pero todo tiene un costo, y el hecho de que haya un inconsciente con tremenda fuerza y tamaño, es porque la persona ha estado desconectada de su ser más íntimo durante mucho tiempo, sin siquiera darse cuenta.

El proceso ha comenzado.

El proceso de individuación comienza con un estado de caos y crisis. Algo se ha disparado en el interior, es necesario un cambio, la insatisfacción inunda todas las áreas de la vida. 

Cuando empezamos a ver poco a poco “la sombra” con cierto estado de consciencia, empieza a sentirse una incertidumbre tan grande que aparece la pregunta interna “¿quién soy?”. Uno ya no sabe siquiera quién realmente es. Aparecen las cualidades más hermosas y las más horribles, como dos caras de una misma moneda que vive en el interior.

La sombra tiene una fuerza tal, que cuando es integrada, se puede disponer de esa fuerza en el mundo consciente. La sombra está relacionada a la pasión, al deseo intenso, al fuego, a enfocar la energía en algo con mucha fuerza. Sin embargo, cuando ese fuego se encuentra encerrado en el inconsciente, puede irrumpir en forma de furia descontrolada y destrucción que hace daño al que lo lleva y a otros. Por ejemplo, todos los temas tabú, tanto en la familia como la sociedad, va a parar al reino de las sombras. 

Pero cuando ese fuego, ese calor y esa pasión han sido contactados, habiendo elaborado los motivos por los cuales los hemos dejado “debajo de la alfombra”, entonces se convierten en pura vitalidad, energía creativa, y pasión manifestada en cuerpo y alma. Las personas que han hecho un trabajo con su sombra, irradian intensidad. 

La diferencia entre la fuerza de la sombra destructiva de la transformadora y vital, es el nivel espiritual alcanzado por la persona. La búsqueda consciente del sentido y la trascendencia, el contacto con la brújula interna, el trabajo interior y de autoconocimiento a través del cual hemos pasado por el doloroso encuentro con lo más horrible de nosotros mismos, son lo que puede evitar que la sombra viva en el inconsciente, y por lo tanto irrumpa cuando menos lo esperamos. El conocimiento de la sombra es el antídoto contra su veneno.

 

                                                                                                 Luces y sombras en la carta natal.

Entre otras cosas, la carta natal es un mapa que señala nuestras diferentes cualidades internas, y de qué manera estas cualidades forman alianzas o enemistades entre sí. Cuando las energías planetarias o zodiacales son afines tanto por función como por cualidad tienden a agruparse, generando algo así como un "núcleo arquetípico" que sintetiza el tipo de energía en cuestión. Por ejemplo, tener muchos planetas en Libra, Venus muy acentuado y Sol en Casa 7 genera un personaje venusino, que busca armonía, complemento, estética. 

Al percibir la carta astral de esta manera podemos ver que la consciencia tiende a arquetipizar esos núcleos y a partir de allí quedan tres caminos: 1) La consciencia hace identidad en algunos de ellos. 2) No hace identidad y los proyecta. 3) Los integra, alquimiza o sintetiza. 

Para armar los núcleos energéticos el astrólogo busca las posiciones planetarias más fuertes que puedan darse en la carta natal, teniendo en cuenta los elementos, las luminarias, los aspectos, las angularidades, etc.

Cada núcleo responderá a una energía o función, como así también a un arquetipo pertinente. Las tensiones entre funciones ejemplifican las tensiones entre los diferentes personajes internos. Si se da una armonía entre las funciones se dará una armonía entre los personajes (o sub-personalidades). 

Una de nuestras hipótesis es que el análisis de la carta natal desde el punto de vista de los núcleos energéticos ayuda a descubrir muy rápida y certeramente como es el juego de personajes internos de cada consultante. Estos núcleos energéticos o núcleos arquetípicos, son coagulaciones de energías similares que están distribuidas por las diferentes zonas de la carta natal. 

En toda carta astral se pueden definir entre 3 y 5 grandes núcleos entre los que oscila la dinámica de luz y sombra de la persona. Inclusive puede decirse que el objetivo real no es tanto encontrar los núcleos sino percibir el inconsciente juego de luz y sombra en que la persona se mueve sin saberlo. 

Aquellos núcleos arquetípicos de la carta con los cuales la persona no se identifica o proyecta en otros, conformarán lo que antes hemos descrito como “la sombra”. De esta manera, a través del análisis de la carta natal mediante los núcleos arquetípicos, podremos empezar a tener indicios sobre aquellos aspectos que han quedado guardados en el inconsciente. El astrólogo podrá entonces tenerlos en cuenta con el objetivo de comenzar a sacarlos a la luz para su posible integración.

El centro del mandala.

La carta natal es un mandala con un centro y una periferia. El centro es ese lugar de pureza e integración totales, en el cual no existen divisiones de ningún tipo. El “Sí mismo” de Jung es ese centro, y está conectado tanto a la Tierra como al cielo, es ese centro sabio, que lleva la brújula interna como guía. 

En la periferia de la carta natal, encontramos la división de las diferentes funciones representadas por los planetas, la división en los signos zodiacales y sus elementos, y la división en las casas astrológicas. En esa periferia, aparecen por separado las cualidades que juntas son la manifestación concreta de ese centro. 

El astrólogo trabaja con la carta natal desde dos ángulos simulltáneamente. Por un lado, analiza la periferia, analizando los factores y agrupándolos en núcleos energéticos, teniendo en cuenta que son partes de un todo que interactúan entre sí en un juego de luces y sombras, identificaciones y proyecciones. Pero por otro lado, el astrólogo también considera la carta natal como un todo indivisible, representado por ese centro o Sí mismo.

Momentos astrológicos.

El análisis de los ciclos de la vida y de los tránsitos y las progresiones de una carta natal, permite al astrólogo identificar momentos apropiados para el trabajo con la sombra. Los momentos astrológicos en los cuales se hace más visible la emergencia de la sombra, generalmente tienen que ver con los ciclos, tránsitos y progresiones de Saturno y de Plutón. 

Los disparadores saturninos tienen que ver con las dificultades y limitaciones que nos presentan oportunidades de crecimiento, maduración e integración de la sombra, de lo que fue dejado de lado por modelos y condicionamientos sociales y familiares. Crisis de la mitad de la vida. 

Es frecuente que el encuentro con la sombra se de en la mitad de la vida (40-43 años), cuando aparecen nuestras necesidades, deseos y valores más profundos. Es el momento correspondiente a la oposición de Saturno en tránsito al Saturno en la carta natal. Es en ese tiempo en el que muchas veces tomamos decisiones que cambian la dirección de nuestra vida. Es el momento más apropiado para tomar contacto con la sombra, ya que en ella se esconden también los potenciales y talentos que hemos dejado bajo la alfombra, por no adecuarse a las pretensiones familiares y sociales. 

Los disparadores plutonianos generan oportunidades que hacen emerger los contenidos del inconsciente, vienen desde las profundidades y son incontrolables. 
Como dice Steven Forrest, la maduración de la mente inconsciente y nuestro potencial para integrar aspectos heridos de nosotros mismos, está señalado por los disparadores plutonianos:

Donde se encuentra Plutón en la carta natal, somos particularmente vulnerables a las distorsiones y los errores de dirección, basados en heridas no procesadas….
La maduración de la mente inconsciente y nuestro potencial para integrar aspectos heridos de nosotros mismos, está señalado por los disparadores plutonianos… En épocas “plutonianas”, los apetitos, impulsos, emociones y memorias que han sido reprimidas, ya no pueden quedarse fuera de la consciencia. Emergen, ya sea en la realización consciente como en la acción inconsciente…
Las experiencias catastróficas y los aspectos maléficos de la naturaleza humana, constituyen un todo plutoniano complejo. Donde se encuentra Plutón en la carta natal, nos veremos confrontados con estas verdades difíciles. Y cuando Plutón pase por zonas sensibles de la carta, emergerán en nuestros corazones y en las circunstancias. Lo que hagamos con ellas es nuestro asunto, y tal vez la medida más pura de nuestra espiritualidad. S. Forrest

Psicosíntesis: la integración.

Dane Rudhyar (1895-1985) fue uno de los primeros y más importantes astrólogos del siglo XX en comprender y desarrollar la Astrología en su más profundo nivel filosófico, psicológico y espiritual. En su libro “La astrología y la psique moderna” dedica todo un capítulo a Roberto Assagioli, creador de la Psicosíntesis. 

La Psicosíntesis es una teoría psicológica y una técnica vivencial utilizada para comprender y desarrollar la conciencia del ser humano. La Psicosíntesis tiene diferentes maneras de hacernos contactar con los diferentes personajes internos: utiliza el diálogo de voces, la imaginación activa, los dibujos, los diarios de sueños, la autobiografía, etc. 

Pero lo más importante para comenzar con esta técnica es el entrenamiento y el desarrollo del Yo Testigo. Este tipo de conciencia persiste a través del estado de vigilia, el sueño y el sueño profundo. El Testigo está completamente presente en cualquier estado de conciencia, incluyendo el estado de conciencia en el que usted, lector, se halla en este mismo momento. 

Esto forma parte del inicio de un trabajo de autoconocimiento que nos lleva muy rápido a reconocer de que la multiplicidad externa es reflejo de la multiplicidad interna. Al ir integrando los fragmentos de mi propio ser (mis núcleos arquetípicos) comienzo a vincularme con los demás de una manera más sana y real. Al observar mi sombra en mi, dejo de proyectarla en ti. Comienzo a observar la realidad desde un lugar inmóvil que me centra y me alinea con la fuente de la que todos formamos parte. 

Es accediendo al corazón de la carta natal desde donde podemos comenzar a integrar nuestras diferentes energías astrales. Y entrenar el Testigo es el primer paso de un largo e increíble camino de autoconocimiento.
La alineación de nuestro nivel habitual de conciencia con el llamado “Testigo”, poco a poco va provocando una síntesis o integración psíquica a partir de la multiplicidad de cualidades que nos constituyen. Descubrir esta multiplicidad interna es una de las metas a alcanzar a través de la práctica de la Psicosíntesis, cosa que se logra después de cierto tiempo de dedicado trabajo. 

La hipótesis de trabajo es que todo núcleo no reconocido en la consciencia aparecerá encarnado por alguna persona o algunos hechos que se corporizarán alrededor, es decir, que aparecen como Sombra. 

A lo largo de este artículo hemos presentado conceptualmente parte del gran aporte de Carl Jung en relación al camino de auto-realización que todo ser humano puede recorrer. También hemos descrito la forma en que un astrólogo puede aprovechar la información que puede dar la carta natal para ayudar al consultante a identificar los diferentes personajes que viven en su interior. Hemos visto cómo la utilización de los núcleos arquetípicos y la utilización de técnicas propuestas por la Psicosíntesis, permiten al astrólogo trabajar con el consultante a partir de sus núcleos, sus sombras, sus identificaciones y con el proceso de apertura a lo transpersonal, en un constante alineamiento con el Yo Superior o consciencia Testigo, un proceso continuo de crecimiento y búsqueda de la integración del ser.

AUTORES:

Alejandro Christian Luna 
http://astrotranspersonal.com.ar/

Vanesa Maiorana 
http://www.vanesa-maiorana.com.ar/

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